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Alvaro Uribe: “El populismo de Santos por suerte se empieza a desvelar”

Autor: 
LA TERCERA
Español
Fecha: 
Lunes, Junio 26, 2017

Según el ex gobernante, gracias a su sucesor, Colombia “nada en el narcotráfico”. Sostuvo que el problema de los secuestros exprés comienza a afectar zonas rurales.

 

Para nadie es un misterio que el ex Presidente de Colombia Alvaro Uribe (2002-2010) es uno de los mayores críticos del proceso de paz alcanzado entre su sucesor, Juan Manuel Santos, y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Uribe, quien lanzó durante su gobierno las más fuertes ofensivas militares contra ese grupo insurgente y le propinó algunos de los mayores golpes, considera a las Farc como un grupo narcoterrorista y ataca a Santos por su gestión. Esta semana, el ex gobernante viajó a España, donde fue entrevistado por La Tercera.

 

La política ha cambiado abruptamente. La crisis económica iniciada en Estados Unidos en 2008 ha hecho emerger los populismos, tanto de derecha como de izquierda. ¿Cómo ve este fenómeno?

 

Populismo es toda ilusión que se crea a un pueblo y que finalmente termina en engaño y frustración. Chávez es un ejemplo: creó una ilusión y terminó con la economía destruida en Venezuela.

 

Al Presidente Juan Manuel Santos ¿usted lo considera populista?

 

El populismo de Santos, por suerte, se empieza a desvelar. Le concedieron el Nobel por su gestión con la paz con los terroristas. Pero hoy la economía colombiana está destruida. El país nada en el narcotráfico y la Constitución ha sido sustituida para complacer el terrorismo.

 

¿Acusa al gobierno de Santos de la expansión del narcotráfico, del desastre económico y del nuevo despegue terrorista?

 

Yo hice descender esas lacras durante mi gobierno. Di seguridad y confianza a los inversores extranjeros y el país tuvo un desarrollo económico muy alto. Yo le daba seguridad.

 

El atentado del sábado 17 de junio en un centro comercial en Bogotá ha resaltado la polarización que se vive hoy en Colombia. Usted, que lidera la oposición, ¿qué dice?

 

El atentado terrorista es el resultado de la política de inseguridad del Presidente Santos, que ha tendido la mano a los guerrilleros con la firma (de la paz) de las Farc en noviembre pasado y el diálogo que se desarrolla con el ELN en Quito, desde febrero pasado.

 

¿Es posible comparar el caso colombiano con otros casos de América Latina?

 

No es posible compararlo, porque en otras partes de América Latina hubo insurgencia en armas contra dictaduras. Colombia ha tenido un Estado de libertad democrática respetable y ha sido desafiado por el narcoterrorismo, los remanentes de las guerrillas partidistas patrocinadas por Cuba, por la China de entonces y el Estado soviético, y que se convirtieron en guerrillas marxista-leninistas y terminaron como los principales carteles del narcotráfico. Y aparecen los grupos paramilitares que al final toman también el narcotráfico como principal (fuente de) financiación. Colombia no ha tenido la insurgencia civil contra una dictadura, ha tenido unos grupos narcoterroristas.

 

¿Pero era necesario el proceso de paz?

 

Para legitimar un proceso de paz -que no es un proceso de paz, sino un proceso que legaliza los dineros de esa gente, que legaliza unos cabecillas del narcoterrorismo y que genera un mal ejemplo- se ha presentado la paz como un medicamento político de la angustia del pueblo colombiano y a las Fuerzas Armadas de Colombia como una fuerza de la dictadura, cuando han sido democráticas y respetables. A la empresa privada colombiana no se le ha reconocido lo que ha hecho y su avance hacia el bien. Entonces, nuestra preocupación no es porque haya procesos de paz, sino porque estos procesos de paz son hechos con impunidad para los terroristas que generaron gran violencia.

 

¿Qué consecuencias puede tener?

 

Empieza a presentarse un tema de secuestros en muchas regiones. Es otra realidad. El tema de secuestro había bajado, reconozco, pero ya empieza a reproducirse nuevamente. Es un tema preocupante. En muchas regiones, agricultores en zonas rurales, no solamente en el sector industrial en zonas urbanas, comienza a aparecer el secuestro exprés. Hay personas que no alcanzan a pagar la extorsión de la que son víctimas, entonces son amenazados con el secuestro y hay que llevar el dinero a una zona para la liberación. El secuestro está reapareciendo en la sociedad colombiana, aunque no se refleja en cifras.

 

¿Qué le parece la posición adoptada en el posconflicto por parte de la Iglesia Católica?

 

Colombia tiene organizaciones cristianas que participan en política y muchas de ellas ayudaron en el plebiscito (sobre el proceso de paz). Por supuesto son temas difíciles. Por ejemplo, el Papa me preguntó cuando estuve con él ¿cómo estaba la Iglesia en el proceso de paz?, y yo le dije que no soy la persona para contestar. Mi lectura es que todo el mundo quiere la paz por lo que es. Y hablo con sacerdotes en muchas regiones de Colombia, hay unos que están con este acuerdo y otros que discrepan. Para un agitador político como yo, que lo hace por convicción democrática, tiene que ser muy cuidadoso en estos temas religiosos. Por afecto a mi país me mantengo yo en esta lucha, creo que el pueblo colombiano merece un mejor gobierno.

 

Dicen que el Papa fracasó en su intento de reconciliarle a usted con el Presidente Santos el pasado noviembre, cuando se reunieron. ¿Cómo fue realmente el encuentro con el Pontífice en el Vaticano?

 

Yo me emocioné mucho de tener la oportunidad de saludar, conversar y recibir la bendición de Su Santidad e hice lo que me tocaba hacer. En mi conversación con él le expresé mis preocupaciones por el acuerdo de paz. El año pasado ganó el No en el plebiscito en Colombia. A mí sí que me dolía ver al gobierno de España, la Unión Europea, Estados Unidos, al Santo Padre, a Naciones Unidas, apoyando el acuerdo con el grupo terrorista, un acuerdo de total impunidad para ellos. Todo este ejercicio de derecho y gasto del gobierno colombiano. Y para peor de eso, el No ganó en Colombia y el gobierno se robó el plebiscito y se inventó una fórmula muy dañina como precedente democrático, porque desconocieron el veredicto popular y lo sustituyeron por una proposición en el Congreso. Yo le expresé a Su Santidad todas las razones con todo el respeto.

 

Conocida es su postura antichavista y su rechazo al actual gobierno de Maduro. ¿Cómo ve usted la situación por la que atraviesa Venezuela? ¿De qué manera el Presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ayuda a estabilizar la situación?

 

En la región continúa predominando un estado de permisividad con la opresión del gobierno de Venezuela. Aún no ha sido posible aplicar la Carta Democrática (de la OEA) y uno de los gobiernos responsables de esa situación es el de Colombia. Cuando Santos era candidato parecía que sería el contenedor del chavismo. Hoy, es el mayor defensor de la tiranía de Maduro, quizás en agradecimiento porque le ayudó a que las Farc negociaran con su gobierno la paz.

 

Pero se ha intentado un diálogo con la oposición venezolana y ella se niega a dialogar.

 

Maduro, como buen discípulo de Castro, ha entendido que el diálogo hoy es utilizado como un factor de distracción; mientras se han producido esas conversaciones, la situación ha empeorado. Los presos políticos siguen encarcelados y la economía continúa a la baja. Los venezolanos para alimentarse ya están comiendo basura, y el gobierno de Santos es permisivo con esa tiranía y esa situación.

 

Pero la comunidad internacional apuesta por el diálogo.

 

Me parece grave que la comunidad internacional caiga en la trampa del diálogo, porque los marxistas utilizan el diálogo como factor de distracción para poder instalar la represión. Mi esperanza está en la lucha del pueblo venezolano. Tienen buenos líderes, como (Leopoldo) López, (Lilian) Tintori, entre otros.

 

PUBLICADO EN: LA TERCERA

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