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El complejo de inferioridad de la izquierda

Español
Autor: 
John Milton Jr.
Fecha: 
Viernes, Diciembre 21, 2018

¿Por qué Claudia Nayibe nunca usa su segundo nombre? ¿Qué hizo a Natalia Lizarazo convertirse en Springer? ¿Sabían que Daniel Coronel le mandó poner otra L al apellido y le dio por volverse judío porque dizque tiene unos antepasados sefarditas? ¿Cómo se llama en realidad Hollman Morris? ¿Cómo así que Petro tiene nacionalidad italiana Será por eso que solo usa zapatos Ferragamo? ¿Por qué Gustavo Bolívar hizo un hotel cinco estrellas y no unos hostales para gente de escasos recursos? Aurelijus Rutenis Antanas Mockus es bogotano pero trama a todos los pendejos con su ascendencia lituana.

Contrasta ese snobismo de los líderes zurdos con el fuerte apego de la derecha por sus raíces. Álvaro Uribe nunca ha negado su origen campesino y cada que puede, visita su querido Salgar. Tampoco les entra la ansiedad por cambiar de nombre. La senadora Sofía Gaviria por ejemplo sigue usando su apellido paisa pudiendo usar el de su esposo francés.

Contrasta ese snobismo de los líderes zurdos con el fuerte apego de la derecha por sus raíces. Álvaro Uribe nunca ha negado su origen campesino y cada que puede, visita su querido Salgar

El afán de las figuras de izquierda por esconder su pasado lo que refleja es un fuerte complejo de inferioridad, que se traduce en resentimiento. Son unos wannabe, quieren aparentar lo que no son porque se avergüenzan de su origen y le echan la culpa de sus supuestos males. Ese tal vez es el mayor peligro de los movimientos progre: explotan las frustraciones de los menos favorecidos. Para ellos la pobreza no es una condición individual que pueda superarse a base de trabajo y disciplina.

En días pasados vimos como una perturbada mental le reclamaba por redes a un joven negro su afinidad con la derecha. Los que supuestamente se autoproclaman defensores de DDHH son los que más discriminan porque pretenden que todos los miembros de alguna minoría inmediatamente se matriculen en la izquierda y asuman papel de víctimas. Los enferma que alguien se salga del libreto porque les desbarata su discurso de odio. ¿Pero sus abanderados deben cambiarse el nombre e inventarse cuna extranjera para marcar diferencia porque cómo podría uno de esos desvalidos y explotados pobres ser capaz de liderar una revolución? Ese es un trabajo para intelectuales europeos, de moral e inteligencia superior, que sacrificarán su posición noble por un fin altruista.

Los gobiernos de izquierda siempre llevarán a la ruina a las naciones por una razón simple: sus líderes sólo buscan ser ricos y conseguir por la vía de la expropiación lo que no pudieron acumular por su falta de habilidad para crear empresa. Ellos no quieren mejorar la calidad de vida de sus borregos, todo lo contrario, los usan para ir escalando posiciones en el Estado y mientras a ellos los entretienen con subsidios que los hacen más perezosos y dependientes, se apropian de la riqueza de la nación hasta secarla.

El socialismo es el sistema de la envidia, de matar la iniciativa individual, de nivelar por lo bajo. Es imposible que sea viable cuando contradice la teoría de la evolución de Darwin. Cuando los zurdos llegan al poder los primeros en emigrar son los mejores elementos, porque tienen clara la debacle futura. Ninguna nación es sostenible cuando solo quedan ladrones y zánganos. Los venezolanos que han llegado en los últimos días al país no son los emprendedores, esos hace rato viven en Miami. Los que nos toca padecer son esos que apoyaron la dictadura a cambio de limosnas y por eso ahora los vemos en semáforos con carteles ridículos diciendo que son unos “luchadores”, pero se les ofrece empleo y salen corriendo.

Cuando los zurdos llegan al poder los primeros en emigrar son los mejores elementos, porque tienen clara la debacle futura. Ninguna nación es sostenible cuando solo quedan ladrones y zánganos.

Hollman Morris, que se cambió el nombre para esconder sus raíces chibchas, no tuvo inconveniente en buscar el aval del MAIS para su candidatura a la alcaldía de Bogotá. De gente tan incoherente o tan cínica no se pueden esperar buenas administraciones.

Para todos los lectores del Parche una feliz navidad y un próspero 2.019, le pido al niño que ilumine al gobierno y especialmente al Presidente Duque para que nos lleve a buen puerto en medio de aguas tan turbulentas.