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A ganar con Duque en primera vuelta

Español
Columnista: 
Ariel Peña
Fecha: 
15 de Marzo de 2018

Prácticamente lo que llaman izquierda se dejo contar el pasado 11 de marzo en las consultas para elegir candidatos únicos.

 

Gustavo Petro en la de “inclusión social para la paz”, alcanzó apenas dos millones ochocientos mil votos y junto a su socio Carlos Caicedo lograron 3.300.000. Hay que destacar que no solo votaron los seguidores de los dos aspirantes en dicha consulta, sino que además lo hicieron los miembros del polo democrático casi en su totalidad, y también gran parte de los que votaron por el partido verde para el congreso, lo cual demostraría que Petro llegó al máximo techo y que tendrá que compartir esos votos con Sergio Fajardo en la primera vuelta presidencial, pues no habría más de dónde agarrar.

 

Ya lo habíamos pronosticado en una columna la semana antes de las  elecciones, en donde dijimos que la Gran Consulta por Colombia de Duque, Ramírez y Ordoñez debía doblar a su rival y estuvo muy cerca de lograrlo, por lo que el triunfador de la jornada del 11 de marzo el candidato Iván Duque junto a la coalición republicana y democrática que lo respalda. Empezarán una tarea de persuasión entre los ciudadanos para conservar la democracia amenazada por las fuerzas totalitarias de diferente pelambre, que se encuentran afiliadas a la internacional comunista del foro de Sao Paulo, organización que respalda sin reserva a la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela en todos los tonos, sin que en Colombia se escuche alguna desautorización  por parte de los partidos afiliados a ese conciliábulo.

 

En las pasadas elecciones, Colombia se mostró ante el mundo como una república bananera, por la falta de tarjetones de la Gran Consulta por Colombia en diferentes ciudades  del país. Si lo mismo hubiera ocurrido en la otra consulta, nos imaginamos las asonadas y los desórdenes que se habrían presentado. Cómo sería el papelón con lo de los tarjetones, que la camarilla comunista de Venezuela dirigida por Maduro y Diosdado Caballo se burlaron, claro que sin ninguna autoridad moral, porque son un par de genocidas que cometen fraudes protuberantes con lo del voto electrónico, sin embargo el estado colombiano sin atenuantes debe velar por la pureza del sufragio y atender la reclamación de la ciudadanía.

 

La campaña presidencial por parte de los demócratas tiene que seguir focalizada en mostrar el espejo de Venezuela, ya que nuestro país puede caer en la trampa de la denominada izquierda, si no se hace un trabajo pedagógico para evitar que un número importante de los 8 millones que no votaron en las consultas, más los que se abstuvieron y votaran en las presidenciales, no se dejen fascinar del discurso populista marxista que nos conducirá a una situación similar o peor a la que sufre hoy la patria de Bolívar.

 

La pobreza intelectual  de los “analistas” que vimos el domingo 11 de marzo por la tarde y noche en los principales canales de televisión es patética, ya que algunos de ellos y ellas hablan con el deseo siguiendo con la dicotomía entre  la guerra y la paz, reduccionismo en donde no pueden caer las fuerzas republicanas en la actual campaña electoral. Porque en la implementación de los acuerdos de La Habana el parlamento y la Corte Constitucional en una actitud de independencia han dejado por fuera varios temas con los que las Farc querían avasallar institucionalmente a la sociedad colombiana, de ahí que el acuerdo final de La Habana al cual habrá que hacerle algunas modificaciones no se puede convertir en la madre de todas las batallas.

 

Es inconcebible que por 53.000 votos que fueron los que obtuvieron las Farc como partido político el 11 de marzo, hubiera existido un conflicto político-militar de 53 años  propiciado por el marxismo-leninismo  con 250 mil muertos, 7 millones de desplazados, miles de secuestrados y mutilados, violaciones y un número incalculable de víctimas. Lo que demuestra que al comunismo totalitario poco le importa el sufrimiento del pueblo, pues lo que le interesa es el poder cueste lo que cueste. A lo que hay que agregar que el  perverso marxismo-leninismo no solo se ha expresado únicamente a través de la violencia armada, ya que además se muestra en la academia y las organizaciones sociales en donde sus partidos políticos  usan diferentes etiquetas para dar la  línea.

 

 

Iván Duque como candidato presidencial, junto a su formula vicepresidencial Martha Lucia Ramírez, tienen una tarea importantísima para lograr más del 50% de la votación en la primera vuelta del 27 mayo y así evitar la segunda vuelta, contando con una base de 6 millones de votos, los cuales se puede aumentar significativamente con propuesta viables sobre los principales asuntos que afligen al pueblo colombiano como son: la economía, la corrupción, la salud, la seguridad y  el empleo, pero eso si teniendo  de asunto vital la situación catastrófica de Venezuela que es la receta que nos tiene el foro de Sao Paulo con sus partidos y candidatos en Colombia, por ello hay que ganar a independientes y abstencionistas para que voten también por Iván Duque.