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Timochenko Nobel

Español
Columnista: 
Mario Javier Pacheco
Fecha: 
06 de Septiembre de 2016

A los colombianos nos siguen comprando con espejitos, como cuando llegó Colón. 

Santos es teatral, amigo del melodrama, ambiciona el Nobel de paz y no se quita de su solapa la paloma blanca, requisito del rito, del símbolo, como el vestido albo de las víctimas que fueron a Cuba a perdonar a las FARC, como el firmes del general Flórez escuchando el Himno guerrillero; como las bombitas de colores de los parlamentarios en el salón elíptico por el Sí. Como los eufemismos de la guerra semántica que convierten en comedia la tragedia y que generan impacto psicológico entre la población, para maravillarla, para que quiera creer que es oro lo que brilla, siendo crisolita.

 

El 15 de abril de 2015 en plenos diálogos de paz las FARC asesinaron en el Cauca a once militares que dormían, pero Santos no dejaría escapar el Nobel y lo arregló con recriminaciones mutuas. Los muertos, muertos se quedaron y en julio Santos afirmó que la paz se firmaría el 23 de septiembre de 2015.

La fecha no se tomó al azar, no hay inocencia, el Papa estaría en la isla entre el 21 y 22 de septiembre, así Santos tendría cámara mundial al día siguiente y el protagonismo para él solo, con testigos presidenciales y delegados de Noruega, pedidos insistentemente por Santos y Timochenko.

 

No hubo acuerdo final, pero no por eso dejaron de darse el apretón de manos ante muchas cámaras, justificando que habían firmado el acuerdo parcial sobre justicia transicional.

Santos anunció entonces que el acuerdo definitivo se firmaría en la isla el 23 de marzo de 2016, seis meses más tarde. Fecha también estratégica. Obama estaría en la Isla entre el 21 y el 22 e igual que en el rito anterior acapararía la atención mundial si los acuerdos se firmaban al día siguiente. Pero las FARC no quisieron y Santos quedó vestido y alborotado.

 

Tampoco la fecha para la firma del plebiscito es al azar, será el 2 de octubre, y es que el 4, dos días después, se anunciará el nombre del premio Nobel tan anhelado, pero lo mejor de todo es que su entrega no será en Estocolmo, sino en Oslo, en Noruega tan pedido y amigo como país testigo y garante, Y lo más simpático es que no solo Santos está en la lista, lo acompaña Timochenko, el jefe terrorista también es candidato al premio Nobel de paz. Con razón no se quita su guayabera blanca

 

@mariojpachecog