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Acotaciones al Acuerdo

En las cárceles colombianas están detenidos más miembros de las Fuerzas Armadas que terroristas de las Farc. Hay muchos oficiales de alta graduación y ningún alto mando de las Farc. La Corte Suprema tiene frenada desde hace casi un año la sentencia sobre el coronel Plazas, que tiene ponencia favorable. En cambio, el Fiscal se apresuró a retirar las órdenes de captura contra los miembros del grupo terrorista, pero persigue con saña a los reales o supuestos responsables de los mal llamados “falsos positivos”.

 

Todo esto deriva de que nos han hecho creer que la guerra ha sido entre las Fuerzas Armadas y las Farc. No es verdad. Las Farc han atacado a Colombia, a la nación y al pueblo y las Fuerzas Armadas han cumplido con su obligación constitucional de defendernos. Si bien algunos pueden haber violado las normas de la guerra, los crímenes atroces -delitos de lesa humanidad, genocidio, secuestro, violencia sexual, reclutamiento de menores y violaciones graves a las leyes de la guerra- corren por cuenta de Timochenko, “Comandante máximo de las Farc EP” y sus secuaces.

 

No conocemos sino el barniz de lo pactado en La Habana con el apretón de manos entre Santos y Timochenko pero tiene un sabor agridulce. Timochenko dijo que la Jurisdicción Especial para la Pazse aplica por igual a combatientes y no combatientes. En el Derecho Internacional Humanitario los no combatientes son, además de la población civil, los que han dejado las armas, los prisioneros y los heridos. Pero seguramente el “Comandante Máximo” de los terroristas, pensaba en empresarios, periodistas y otros civiles que de una u otra manera hayan contribuido a que el Estado gane la guerra. Los expresidentes y ministros de Defensa -¡ojo! doctor Santos- por ejemplo.

 

En el acuerdo, los que “confiesen” sus delitos tendrán un trato preferencial, algo así como veraneo en las zonas escogidas por ellos. Esto, como dice José Miguel Vivanco de HRW, tiene un tufillo a impunidad. La Fiscal de la CPI ha mirado con optimismo el acuerdo pero no lo ha avalado, como han dicho los medios de marras: “Cualquier iniciativa práctica y genuina que permita alcanzar (el fin del conflicto armado) y que rinda homenaje a la justicia (…) es desde luego bienvenida por la Fiscalía. (…) La Fiscalía revisará en detalle y analizará cuidadosamente las disposiciones acordadas como parte de su continuo examen preliminar sobre la situación en Colombia”. Así debe ser.

 

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Coda uno. Los medios informan lo que quieren y como quieren. Por ejemplo, de las palabras del Papa sobre el proceso de paz citaron esto: “no tenemos derecho a permitirnos otro fracaso más en este camino de paz y reconciliación”. Pero omitieron que dijo que para que la paz sea duradera “debe alcanzarse en el respeto de la institucionalidad y del derecho nacional e internacional”.

 

Coda dos. El documental Colombia: magia salvaje es magnífico. Debería proyectarse una vez al año a todos los estudiantes de las escuelas públicas y privadas. ¡Despierte, señor Ministro de Ambiente!