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Apuntes sobre la reforma (IV)

Ya hemos hablado del voto obligatorio pero, a pesar de todas las críticas y de la oposición de la Registraduría, los parlamentarios insisten en él dizque para “legitimar” la democracia y acabar con la abstención. Quieren que sigamos el ejemplo de Nicaragua, Venezuela, Bolivia y Argentina.

 

Igualmente,  con el aval del Gobierno, quieren crear las curules regionales en el Senado que hoy es nacional porque, dicen, hay departamentos que no tienen representación. Todavía no entienden que la Constitución del 91 creó un  Senado “nacional”,  que representa a la nación. Esta iniciativa tiene varios problemas, como la de que no existe un censo legalmente obligatorio para probar qué departamentos tienen menos de 500.000 habitantes pero, además, fomenta el caciquismo y la corrupción. El ejemplo actual de las curules negras es suficientemente explicativo.

 

Otro tema que espanta es la idea de unificar los períodos de alcaldes y gobernadores con el del Presidente. Eso requeriría la prórroga de los períodos de los actuales. Imaginémonos a Petro, que  se nos queda hasta el fin del año entrante con la complicidad del Consejo Nacional Electoral y de la Registraduría porque dizque no hay plata para el referendo revocatorio, prorrogado de nuevo hasta el 2018. La otra fórmula es que les permita postularse para “reelección” en el 2015 para el período faltante. Al fin, ¿no dizque la reelección es mala? Pero fue una promesa electoral del presidente Santos que favorece al partido de gobierno.

 

Nadie habla de que lo que quiere el pueblo es mejorar la calidad de sus representantes en el Congreso. La presencia del Centro Democrático mejora la situación, pero no corrige el problema. Reducir el tamaño del Congreso es imperativo.  Y por eso no se puede apoyar la limitación de las facultades del Procurador para que no pueda sancionar a los funcionarios elegidos popularmente.

 

El tema sigue dando para más.

 

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Coda uno. En derecho penal para condenar a alguien se requiere que las pruebas demuestren su culpabilidad más allá de toda duda. La duda se resuelve en favor del acusado. Las evidencias circunstanciales ayudan pero no son suficientes. La Texas justice, la misma que ha condenado a muerte a más de un inocente y ha sido renuente a cumplir las decisiones de la CIJ, le ha dado diez años de prisión a una oncóloga colombiana, connotada a nivel mundial, porque encontró evidencia circunstancial de ser la autora de un envenenamiento. En el proceso los jurados pudieron irse a sus casas para volver al día siguiente indigestados con la televisión y la crónica roja del Houston Chronicle. El fiscal, Justin Keiter, es hijo de un abogado que en 2011 se confesó culpable de lavado de dinero y fue condenado a pena de cárcel y pérdida de su licencia. Eso explicaría la saña del fiscal contra la brillante científica colombiana.

 

Coda dos. Se plantea cárcel por evasión de impuestos pero no por crímenes de lesa humanidad. Y ¿cuándo se hablará de cárcel por malversación y desperdicio de los recursos públicos?