Sitio oficial
 

¡Así cómo!

“Comienzo a sentir que el conejo es mi mascota preferida”. Con esa frase, el cínico del Jesús Santrich dio por superado el ‘impasse’ que llevó a las Farc a hacer política en La Guajira con hombres armados entre la población civil repartiendo volantes alusivos a la constituyente.

 

Así, sin un ápice de vergüenza, el líder de las Farc le salió al paso a las justificadas críticas que han surgido por cuenta de la clara violación al DIH en que incurrió la guerrilla, que no sólo se paseó libremente con sus hombres en el corregimiento del Conejo, sino que entró a una escuela mientras las fuerzas armadas esperaban lejos e impotentes a que los señoritos de las Farc hicieran política con armas. Esto, por supuesto, a instancias del gobierno, del Comité Internacional de la Cruz Roja y de los países garantes, porque lo cierto es que todos sabían. No era la primera vez como se dijo. Ya antes lo habían hecho en otras regiones de Colombia como documentó Noticias RCN. En vez de ofrecer excusas y anunciar que no volvería a ocurrir, la guerrilla dijo que los colombianos estábamos haciendo de este episodio una tormenta en un vaso de agua y de colofón aparece el trino chistorete de Santrich que termina de ofendernos y de confirmarnos que estamos frente a un grupo terrorista tramposo que está lejos de cumplir la palabra empeñada y de mostrar verdadero arrepentimiento por sus crímenes.

 

¡Así cómo!, es la pregunta que nos queda. ¿Cómo haremos para perdonarlos si se niegan a pedirnos perdón? ¿Cómo haremos para creerles si cada acto de buena fe viene acompañado de un engaño? ¿Cómo haremos para convencernos de que las Farc como movimiento político será distinta a como fue y sigue siendo de grupo ilegal?

 

Será difícil que un plebiscito con garantías reales prospere en estas circunstancias. La gente pierde progresivamente la fe en el proceso de paz y peligrosamente la confianza en las instituciones comenzando por la Presidencia de la República.

 

Queremos la paz, sí, pero no estaría de más que quienes aspiran a que la sociedad les ofrezca indulgencias nos ayudaran en este difícil proceso de tragarnos tantos sapos. Mientras eso no ocurra no quedará opción distinta que mantener el espíritu crítico y negarse a prerrogativas que no traen consigo un poquito siquiera de reciprocidad. ¡Así cómo!… es lo que hay que decirle al Gobierno y a las Farc.