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Cesó la horrible noche

Los capitalinos decidimos por fin sacudirnos los doce años de las peores alcaldías de la ciudad en toda su historia.

 

El 1 de enero 2016 Peñalosa deberá entrar a enderezar todos los entuertos que la incompetencia de Petro dejó. Tan malo fue Petro que el progresismo solamente logró un concejal, un periodista amigo de las Farc. De todo lo que prometió Petro no hizo nada, ni siquiera la tan cacareada política social. Pero nos deja la antes emblemática carrera séptima como monumento a la desidia, la ciudad invadida por 150.000 vendedores ambulantes, las paredes y postes llenos de afiches y grafitis, incluso los de la campaña de Clara López, un tráfico endemoniado, una invasión del hampa en todas las calles y un sistema de transporte público ineficiente, que se chupa las arcas del Distrito. Aunque seamos un país de mala memoria, este desastre de alcaldía no lo vamos a olvidar.

 

Dicen que a Clara López la perjudicó el voto de castigo por las administraciones anteriores. Sí, pero también le cobramos sus casi dos años en la alcaldía de Moreno donde no vio el elefante y la promesa que hizo de seguir adelante con la política de Petro, que calificó con “cinco” en un programa de televisión. No la salvó ni el empujón del Gobierno central que quería pagarle la “ayuda” en la relección de Santos. La ciudad resolvió votar contra los mamertos abiertos y contra los mamertos camuflados de centro-izquierda.

 

A Peñalosa le ayudó mucho el voto útil. Muchos partidarios de Pacho Santos, que también hubiera sido un excelente alcalde, resolvieron que votando por Peñalosa minimizaban el riesgo de cuatro años más de izquierda. Ojalá el nuevo alcalde contara con la asesoría de Pacho Santos.

 

A nivel nacional los partidos tradicionales, conservador y liberal, no logran sobreaguar porque la gente sabe que perdieron su ideología y se dedicaron a pelechar de la burocracia y a disfrutar de la mermelada. La “U”, gracias a la propaganda oficial y a la mermelada, medio saca la nariz por encima del agua. Se salvan Cambio Radical, gracias a que Vargas Lleras supo capitalizar su obra como vicepresidente con las casas gratis y la infraestructura; y el Centro Democrático que de cero pasó a tener una gobernación, varias alcaldías, diputados y concejales, aunque hubiera perdido por una nariz la alcaldía de Medellín. Eso ya llegará. En Bogotá consiguió cinco concejales (más del 10%), lo mismo que el Polo y la “U”, y dos más que los conservadores. Los liberales, dueños tradicionales de la ciudad, consiguieron apenas seis.

 

Así que soplan buenos vientos para la capital.

 

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La ONU tiene un Consejo de Derechos Humanos compuesto de 47 Estados. Los ocho latinoamericanos incluyen a Bolivia, Cuba, Ecuador y Venezuela, que acaba de ser reelegida, lo que Maduro considera una “victoria moral”. La Asamblea vota por los candidatos propuestos por cada grupo. Y los arrodillados gobernantes de América Latina, incluida Colombia, consideran que Venezuela es un Estado tan respetuoso de los derechos humanos que merece repetir en ese Consejo.