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DE LA SIRENA DE HURTADO A URIBE VÉLEZ EN EL RÍO GUATAPURÍ

Valledupar, dic. 21 (SNE).- Dice la leyenda que, en el Pozo de Hurtado, se pasea Rosario Arciniegas, la Sirena de Hurtado. Aquella joven que un Jueves Santo hizo caso omiso a las advertencias de su madre y decidió ir a nadar a las aguas del río Gutapurí. Cuando todos la creían muerta, apareció en forma de sirena, se lanzó al pozo y nunca más se supo algo de ella.

Y dice la leyenda que solo la ven y la escuchan aquellos que trasnochan o amanecen en la orilla del río.

Hoy quien se enfrentó a las frías aguas del río fue el presidente Álvaro Uribe Vélez, quien no resistió la tentación ante el sofocante calor vallenato y sin más, pasada la 1:00 de la tarde, se metió al Guatapurí, abriendo el capítulo de una nueva historia alrededor del legendario afluente cesarense.

A esa hora, como de costumbre, cientos de cesarenses estaban en el Balneario Hurtado en el típico plan de domingo, algunos nadando, otros disfrutando del 'paseo de olla al río' y algunos pasando las secuelas de las fiestas de la noche anterior. Todos disfrutando.

En Valledupar, la capital del Cesar, se sabía que el Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, estaba "por ahí", en varios eventos. Para algunos una visita ilustre, para otros, la ya acostumbrada visita del Jefe de Estado, que durante el año estuvo varias veces en esa ciudad para, entre otras, vigilar que la política de seguridad democrática se aplicara con el único fin de recuperar algo que en muchas partes se ha perdido: la confianza en el país.

El rumor, seguía. "¿Que a qué vino?", se preguntaban muchos. Algunos respondían que a inaugurar una "sala del hospital Rosario Pumarejo de López", otros muy convencidos de las actividades del Presidente respondían con tono dormilón, que a un consejo de seguridad. Y otros simplemente decían: pues es el Presidente ¿no?, viene cuando quiere y a hacer lo que quiera. Inmediatamente muchos soltaban la carcajada.

Sin darse cuenta que sus palabras se estaban convirtiendo en profecía, este vallenato, que seguía disfrutando del río, vio cómo hacia la 1:30 de la tarde el Presidente de la República, se despojó de su camisa e ingresó a las aguas del Guatapurí a hacer una de las cosas que más le gusta en la vida: nadar en los ríos de su Patria, en los ríos de Colombia.

"Ajá, pero si es el mismísimo Presidente", fue el comentario de los incrédulos visitantes del balneario que vieron interrumpida su rutina dominical para ver al Jefe del Estado, como cualquier parroquiano, en las aguas del río.

Así fue. El Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, decidió nadar junto a sus compatriotas, en las aguas frías de Cesar (Guatapurí en lengua indígena significa "aguas frías").

Pero la sorpresa no paró allí. Mientras el Presidente daba unas cuantas brazadas, se acercaron a él varios niños vallenatos que lo incorporaron a sus juegos y así, en segundos, el Mandatario estaba jugando con ellos arrojándose agua mutuamente

Uribe Vélez saludó, jugó y nadó, durante 30 minutos en el río. Y mientras él y los cesarenses disfrutaban del rato, a los miembros de su cuerpo de seguridad le tocó disfrutarlo pues fue tal el impacto y la sorpresa que la gente empezó a rodearlo y a gritar: "¡Uribe, Uribe!", "¡Presidente, Presidente!", en ese momento los guardaespaldas no tuvieron otra que meterse al río, con ropa y todo, para hacer su trabajo: proteger al Primer Mandatario de Colombia.

Los 30 minutos de Uribe en el Balneario de Hurtado hicieron olvidar, por un momento que sobre una roca yace, fundida en bronce, la estatua de Rosario Arciniegas, la Sirena de Hurtado.

El río Guatapurí es la vida del pueblo vallenato, junto con su festival. Sus aguas cristalinas son un patrimonio de todos y cada uno de los habitantes de Valledupar que yace sobre la margen izquierda del río.

La historia de este río paso hoy de la Sirena de Hurtado a Uribe Vélez. El que dicen, es el primer Presidente de Colombia, en ejercicio, que se baña en sus aguas.

"Hay que quitarle los ríos a los bandidos y dárselos a la gente de bien para que los disfrute", fue lo que dijo el Presidente, luego de disfrutar de las aguas del Guatapurí.