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Del mito a la realidad

En medio de una de las peores semanas para la diplomacia colombiana, el presidente Santos sorprendió con una declaración relacionada con el proceso de paz que quizás haya pasado bajo el radar de la opinión pública como consecuencia de la crisis con Venezuela.

 

Santos se preguntó si sería demasiado costo entregar 8 o 10 curules a las Farc por unos dos años con tal de acabar la guerra. La suposición estuvo acompañada de la aclaración de que nada de eso se había acordado pero que era un ejercicio en abstracto que quería plantearle a su público.

 

Ya sabemos que cuando el presidente lanza esas conjeturas es porque en realidad está queriendo ambientar una propuesta que más temprano que tarde se volverá realidad. Lo hizo con el tal “congresito” y ahora repite la formula con las curules a dedo para las Farc.

 

Lo curioso es que en los últimos meses se había empeñado en negar que habría curules a dedo para los guerrilleros de la Farc. El acuerdo de participación en política hablaba sobre circunscripciones especiales para regiones especialmente marginadas y azotadas por la violencia, pero nada más. En el portal www.mitosyrealidades.co que el Gobierno instaló dizque para desmentir todos los cuentos alrededor de la paz, se insistió durante un tiempo en que no habría curules especiales.

 

De hecho, citando un trino de José Félix Lafaurie en el que se preguntaba por la posibilidad de que en secreto se hubieran negociado ya esas curules, el gobierno establecía como realidad una frase del hoy consejero para los derechos humanos, Guillermo Rivera: “Las zonas que más han sufrido el conflicto contarán con medidas especiales para promover su inclusión, no son curules para las Farc”.

 

Ahora resulta que el mito dejó de serlo y se convirtió en hipótesis y más tarde puede que sea una realidad. Dicen los voceros del Gobierno que lo acordado en el punto de participación en política no es lo que importa, sino que la clave está en las salvedades y que, en últimas, todo puede pasar porque así es esta negociación con la guerrilla. ¿Cómo puede ser que un mito se vuelva verdad en un dos por tres y que eso no equivalga a una contradicción de bulto? Colombianos: entendamos que cuando el gobierno dice ‘no’ es ‘sí’ y que, como escribí hace unas semanas, los “nunca” del presidente son sólo un “no por ahora”.