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El banco de los ricos

El Gobierno Nacional ha dicho que la venta de Isagen tiene como supuesto objetivo capitalizar la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) para que esta a su vez pueda apalancar créditos a los concesionarios de las vías 4G. Según la falsa lógica del Presidente y el Ministro de Hacienda, proceder con esta operación permite cambiar un activo, en este caso Isagen, por uno con supuestas rentabilidades entre el 14 y el 18 por ciento: las carreteras.

 

Lo cierto es que hay muchas cosas poco claras en la lógica de los funcionarios que se han autodenominado defensores de la Tercera Vía. ¿Por qué si las carreteras 4G son tan rentables tiene el Estado que convertirse en su banquero? ¿Por qué con esas supuestas rentabilidades no llega la banca privada con total seguridad? Todo indica que la razón por la cual surge el Estado Banquero para las vías 4G, tiene que ver con los temores de la banca privada ante las complejidades sociales, ambientales y contractuales que aumentan considerablemente los riesgos.

 

Así las cosas, el aparente papel de la FDN es el de corregir una falla de mercado, ante el miedo de la banca privada, y otorgar créditos blandos como los productos sindicados que cuentan con 20 años de plazo y 8 años, en los cuales no se adelantan aportes de capital. En adición, el Ministerio de Hacienda, para facilitar los productos financieros, ha aumentado del 30 por ciento al 50 por ciento las vigencias futuras en dólares, asumiendo un mayor riesgo cambiario, y ha exigido al Banco Agrario sacar de sus recursos para financiar a los constructores de 4G con tasas de interés cómodas.

 

¿Debe el Estado corregir estas fallas de mercado a los grandes concesionarios de infraestructura? Antes de contestar valdría la pena tener un panorama más amplio sobre las brechas del mercado crediticio. Según estudios del BID, las mipymes representan el 99 por ciento de las empresas en el país, el 80 por ciento del empleo privado y el 35 por ciento del PIB. En contraste, esta gran fuente motora de la economía solo recibe el 14 por ciento de los créditos comerciales. Además, en el sector agrícola, de acuerdo con el BID, 7 de cada 10 pequeños y medianos productores agrícolas no cuentan con fuentes de financiamiento.

 

Para dificultar el panorama un poco más, según los indicadores globales de desarrollo del Banco Mundial, los márgenes de tasa de interés que tiene Colombia superan el 6 por ciento, convirtiendo el acceso al crédito en el país en uno de los más altos, en comparación con otras economías emergentes.

 

Con este panorama, no hay duda de que en el Gobierno Santos-Vargas Lleras se vende un activo como Isagen para, supuestamente, crear productos blandos que financien a los ricos concesionarios de infraestructura en el desarrollo de proyectos bastante rentables, mientras los pequeños empresarios carecen de acceso al dinero. Triste realidad y tremenda incoherencia para un gobierno que se precia de promover la equidad.