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¿En dónde está la platica?

Como en ese juego de las tres tapitas que esconden la bolita y enredan al incauto que les apuesta se está convirtiendo el proceso de entrega del estado colombiano a los narcoterroristas asentados ahora en la Habana y uno que otro en Venezuela y Ecuador.

 

No recuerdo muy bien pero por allá entre las muchas mentiras que han dicho los esbirros del tramposo, es que el gobierno colombiano no asumía los gastos de manutención y hospedaje de estos bandidos mientras estuviesen participando de las tertulias de la indignidad. De ser así de donde salieron esos recursos. No creo que los hermanos castro los hubiesen asumido. ¿De donde vendrá ese dineral que valen las francachelas, las comilonas, los licores, tours y todas esas diversiones en las que se han dejado fotografiar con un cinismo peor que el de un elefante?

 

Tertulias que de entrada se hubiesen podido evitar si desde la posesión del actual inquilino de la casa de Nariño, este hubiese anunciado lo que desde antes estaba cocinado.

 

Toda esa parafernalia y esos costos de viajes y propaganda han sido, ni más ni menos, una trama montada para que el pueblo colombiano crea que lo que nos propondrá en ese esperpento de plebiscito al que responderemos con un NO rotundo, ha sido el resultado de arduas conversaciones y negociaciones muy complejas entre unas partes que desde el inicio tenían todo acordado, inclusive la comedia en cinco actos, que lleva en escena un poco más de tres años, pero muchos más desde que se iniciaron los ensayos.

 

En este cuarto acto del reconocimiento de víctimas y la forma de repararlas, salen los actores con una afirmación por demás increíble por lo ingenua y descarada.

 

Osan manifestar que los narcoterroristas no cuentan con los recursos para las reparaciones materiales a las víctimas: están en la inopia y sin nadita que comer.

 

55 años de extorsiones, secuestros, mano de obra gratis, saqueos a los pueblos y haciendas, robo de tierras (800.000 hectáreas dicen las autoridades que se han apropiado estos delincuentes; creo que el número es muy alejado de la verdad y este es mucho mayor), trata de personas, narcotráfico que empezó con el cobro del gramaje hasta que los convirtió en el mayor cartel de narcotraficantes del mundo, el robo de combustible, la explotación ilegal del oro de los ríos y muy posiblemente otras fuentes de ingresos que no conocemos, no pueden desaparecer como la bolita.

 

Falta sumarle a esos inmensos capitales la rentabilidad que muy seguramente han obtenido con inversiones lucrativas y toda esa cadena que se origina con el movimiento del dinero.

 

Desde la caleta que encontraron los soldados se tiene el conocimiento de la inmensa riqueza de estos delincuentes. Como será el volumen de dinero que manejan en esa organización que se ven obligados a enterrarlo para tener disponibilidad de efectivo para pagar a sus proveedores que no quieren que investigando el dinero se llegue a ellos.

 

¿Cuántas caletas como esa habrá dentro de los territorios que ya acordaron con el arrodillado? Sería interesante que los habitantes de esas zonas se dediquen a buscar esas guacas. Muy seguramente aparecerán muchos millonarios con grandes cantidades de dólares en efectivo. Aun encontrando todas, estos facinerosos tendrían suficiente para pagar la deuda externa de Colombia con la platica que tienen en los paraísos fiscales y les sobraría para vivir decorosamente como cualquier potentado de los países del primer mundo. Intenté calificar esto con una palabra y no pude hallarla.

 

Postre: El Estudio Polifónico de Medellín celebra 50 años de difusión de la música en Colombia, hace un poco más de 35 años fundó la orquesta filarmónica de Medellín que le fue arrebatada en una maniobra poco ética por parte de unos personajes que de verdad no merecen llamarse así.

 

Pluscafé: Felicidades para la familia del Coronel Plazas Vega, se hizo justicia en un país en donde esta brilla por su ausencia. Falta que esto se repita para los demás presos políticos que tiene este gobierno por directrices de unos magistrados torcidos, que hacen de mandaderos de los intereses del narcoterrorismo.