Sitio oficial
 

Ese matrimonio no funciona

En esa larga e improductiva tertulia de La Habana se han presentado muchas situaciones contradictorias que, si el tema no fuese de tanta trascendencia, se podrían utilizar para una comedia que, muy seguramente si se lleva al cine, podría aplicar para un premio.

 

Llevo muchos años de casado y en todo ese tiempo, no he tenido tantas diferencias como las que se han conocido entre los tertuliantes, que allí dedican gran parte de su tiempo a disfrutar de las hermosas playas y los placeres sibaríticos y epicúreos que depara la isla.

 

En las pocas horas que le entregan a la tertulia logran acuerdos vedados estos al conocimiento de la opinión y los que sacan a la luz son, antes que nada, distractores que pretenden ocupar el pensamiento de los colombianos y llevarlos al matadero sin que se den cuenta.

 

Son ambos especialistas en el engaño y a fe, que están usando todas las artimañas para que, como ovejas, lleguemos al convencimiento de que lo que allí lograron es lo mejor para Colombia.

 

De hecho parece ser que esas estrategias les están dando resultados en algunos círculos internacionales y han logrado sacar elogios por algo que, sólo en las mentes ingenuas de los desprevenidos o, en aquellas personas que se dejan llevar por el deseo de un mundo mejor y anteponen esa premisa, para olvidar las perversiones soterradas que muchos de nosotros escondemos para aparecer como unos seres transparentes. Esas falacias de aparentar ser lo que no se es, producen efecto y muy profundo en la esperanza que acompaña a los seres limpios de corazón. De ahí esos elogios y esas creencias.

 

Los seres civilizados tienden a creer en las palabras de sus congéneres, de hecho ellos en general son muy coherentes y por ende proyectan eso en los demás. Que fiasco se llevarán cuando los atropelle esa realidad que compartimos los colombianos. Estamos ante un sartal de mentirosos que han logrado engatusar a unos pocos.

 

Con bombos y platillos anuncia el gobierno, el avance en los cuatro puntos que han abordado y a renglón seguido salen los narcoterroristas a desmentirlo.

 

No es solo ahora, desde el inicio se han cocinado todo tipo de concesiones que siendo desmentidas por el gobierno, se han hecho realidad.

 

Estos timadores han negado: Las zonas de reserva campesina, la suspensión de los bombardeos como exigencia de los narcoterroristas, la impunidad para los peores y más perversos seres que han nacido en Colombia y en Holanda, la disminución del ejército, la no entrega de las armas, la llegada al congreso de los mandamases de la narco guerrilla y un listado interminable de regalos que este entregado gobierno, ha puesto en bandeja de plata para que el engominado bogoteño, tahúr profesional, llegue a las nominaciones de un premio Nobel.

 

De la Calle no se ha dado cuenta que lo usan y abusan de su locuacidad, claro que esta en ocasiones, le ha traicionado puesto que en las declaraciones cuando miente, gaguea más que su jefe.

 

Un matrimonio entre mentirosos dura poco a no ser que a sabiendas, ellos decidan seguir con la pantomima y en mi entender, eso es lo que está sucediendo en La Habana.