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¡Estamos a tiempo!

Empezó el desplome y ahora con la universalidad e inmediatez de las comunicaciones, las consecuencias de los hechos que se viven en sitios distantes se pueden sentir e incidir en decisiones y tendencias que se perciben dentro de todas las sociedades.

 

Lo vemos en las bolsas de valores que demuestran la salud del clima de inversión y si cae Londres, de inmediato se observa en NY, Madrid, Tokio o Buenos Aires. En Colombia, como todo llega tarde, rara vez se vive el vaivén que demuestran las bolsas importantes del mundo. Pero nos enteramos y en ocasiones somos tan torpes o lentos, que no analizamos situaciones que a la larga nos afectan y seguimos viviendo como si el mundo no importara.

 

Parecemos vivir en una burbuja transparente que nos permite ver lo del exterior pero que nos impide analizar las consecuencias. Vimos cómo empezó a bajar el petróleo y no concluimos en que esto nos pondría en serios aprietos. El ministro de hacienda siguió con la danza de los billones en mermelada y ahora osa afirmar que somos la mejor economía de Latinoamérica porque crecimos algo cercano al 3%.

 

Claro que debemos tener en cuenta que estas cifras provienen de un Dane en donde se consideran empleados aquellos que se suben a los buses y cantan o a quienes hacen maromas en los semáforos. (Limosneros activos, se podrían denominar)

 

El Dólar a $3.300 con una devaluación acumulada del 54.5% desde que la divisa empezó su escalada desde los $1800, la industria decayendo durante más de un año y el resto de indicadores, hasta el de las exportaciones, en descenso no pueden dar pie para creer en esas mentirosas afirmaciones. Un 3% de 100 como piso es mucho menor que un 3% de 1000 como piso. Y ahora nuestro piso es muy bajo.

 

El país va muy mal en economía y si el consumo de cemento se ha incrementado se puede deber a las obras de infraestructura que se han adjudicado a las carreras y al incremento, ese si exagerado en la producción de cocaína por parte del mayor cartel de narcoterroristas del mundo, que ahora está en los gloriosos sin quien los persiga, porque el jugador de póker decidió no hacerlo y, por el contrario, mantenerlos contentos para conseguir que le firmen el papel que lo pondrá, según su calenturienta imaginación en un alto sitial dentro de la historia tontarrona que solemos creer. No merece un vallenato este individuo.

 

Bueno el hecho es que en Argentina y Venezuela ya nos dieron el rumbo, los hechos dan indicios que en el Brasil habrá un remezón similar al del tamaño del país; así van cayendo esos haraganes que tienen la ideología del socialismo del siglo XXI que los enriquece, a costa del trabajo y los impuestos del pueblo al que mantienen en la miseria, para que agradezcan las dádivas que caen de su mesa de opulencia.

 

Aquí este jugador adicto, como esos que apuestan su patrimonio a una carta, y que muy seguramente apostó el país en una juerga, nos ha propuesto un plebiscito para refrendar lo irrefrenable por este mecanismo democrático.

 

Mientras no sea absolutamente necesario recurrir a otras formas de mostrar nuestro desencanto, podremos responder con un NO rotundo a estas pretensiones descabelladas de quien, irresponsablemente, se está jugando el destino de 44 millones de personas.

 

Conozco historias de jugadores empedernidos que pierden su casa y todos sus bienes y llegan a altas horas de la noche a decirle a su familia que al otro día desocupan pues perdieron apostando, lo que tanto esfuerzo les había costado y eso es, ni más ni menos, lo que está haciendo este tramposo jugador.

 

Ese NO debe ser abrumador como fue la votación en Venezuela para sacar de la Asamblea Nacional a esos delincuentes que se habían incrustada en ella. El cartel de los soles va de salida y aquí no podemos permitir que entre el cartel de los narcoterroristas, sin importar el nombre, pues ellos cambian de brazalete como cualquier ser aseado cambia de medias.

 

NO es imperativo en ese plebiscitito y con cifras muy superiores a ese umbral que acomodaron para garantizar suficientes votantes. No podemos arriesgarnos a pedir que no se actúe y no votemos pues son capaces de introducir votos en un fraude descomunal.

 

El que cuenta decide y por ende es allí en donde ese mayoritario y abrumador NO es trascendental.

 

Postre: Los 50 años del Estudio Polifónico de Medellín son el acontecimiento cultural del 2016. Lo disfrutaremos masivamente en sus múltiples actividades.

 

Pluscafé: Está entregando al ejército, tiene al procurador en su mira con un fiscal desvergonzado y peleador y de resto, el país va al garete en manos de unos ministricos similares a los del maduro que caerá muy pronto.