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Extradición de terroristas

Los terroristas de las Farc han solicitado que el Gobierno intervenga para que “Simón Trinidad”, condenado a sesenta años en los Estados Unidos por secuestro y narcotráfico, sea amnistiado. Han reiterado también que no están dispuestos a pagar un día de cárcel. Por eso el Fiscal dijo que la justicia transicional los debía condenar a tejer calceta y a hacer obras sociales. Ahora el presidente Santos dice que se puede conversar con el gobierno de Obama para evitar la extradición por delitos como narcotráfico por el que, entre otros, son requeridos por los Estados Unidos. Todo esto indica por dónde van las negociaciones de La Habana.

 

Colombia y Estados Unidos tienen un tratado mediante el cual cientos de narcotraficantes, incluyendo algunos jefes paramilitares, han sido extraditados hacia allá. Es claro que los Estados Unidos pueden retirar las solicitudes de extradición pero es dudoso que lo hagan porque implicaría una claudicación ante una política tradicional y Obama tendría una gran oposición en el Congreso. Y si no lo hacen ¿se quema el negocio en La Habana? Las extradiciones deben ser aprobadas por nuestra Corte Suprema sobre la cual al Presidente no le quedaría difícil influir. Pero ¿puede hacerlo? Todo tratado en vigor obliga a las partes y debe ser cumplido por ellas de buena fe, reza la norma fundamental de los tratados.

 

Sin embargo, por grave que sea, el problema no está en el narcotráfico sino en que las Farc son responsables de la muerte de Tom Janis, un ciudadano norteamericano asesinado en 2003 en el incidente del avión cuando fueron secuestrados tres contratistas gringos, luego liberados en la brillante Operación Jaque en julio de 2008. Santos era entonces ministro de Defensa. La extradición de “César” el carcelero de Ingrid Betancourt y de “Trinidad” fue solicitada por secuestro y narcotráfico y a los jefes del Secretariado se les solicita también por el asesinato de Janis.

 

La política estadounidense en esta materia es clara y terminante. A propósito del asesinato por el Estado Islámico de Kayla Mueller, Obama dijo: “No importa cuánto nos tome, los Estados Unidos encontrarán y traerán a la justicia a los terroristas que son responsables de la cautividad y la muerte de Kayla”. Y cuando el periodista Steven Sotloff fue asesinado, dijo: “no nos van a intimidar (…) Aquellos que cometan el error de atacar a los americanos van a aprender que no olvidamos, tenemos larga mano y la justicia se cumplirá”.

 

En cuando a amnistiar a “Simón Trinidad”, Obama tiene el poder de hacerlo. Los presidentes, generalmente en diciembre y al final de su mandato, amnistían a algunos presos cuyas condenas son menores y han afectado intereses humanitarios o políticos. No es el caso de “Trinidad” que es emblemático en cuanto al castigo que los Estados Unidos pueden infligir a un secuestrador y narcotraficante colombiano.

 

“Algo está podrido en Dinamarca” (Shakespeare, Hamlet). En Colombia la justicia (Fiscal, tribunales y jueces) hiede. Y no lo digo exactamente por el caso (¿político?) de Pretelt, cuya veracidad está por establecerse.