Sitio oficial
 

Intervención del expresidente Álvaro Uribe en el cierre del debate al proceso de La Habana

Bogotá, 28 de julio de 2015 (CD). Intervención del expresidente y senador, Álvaro Uribe Vélez, en la segunda parte del debate sobre el proceso de La Habana entre el Gobierno y las Farc:

“Gracias señor Presidente (del Senado, Luis Fernando Velasco) y honorables senadores. Yo le había manifestado a mi compañero el senador Rangel algunos puntos de la sesión anterior para continuar en este debate. Él estaba designado para cerrar en nombre del Centro Democrático y generosamente me ha cedido la oportunidad.

Y había dicho que era importante hacer unas referencias a lo que dijo el Ministro de Defensa, a lo que dijo el doctor De la Calle, a lo que dijo el Comisionado Jaramillo y a puntos que no se dijeron. Pero también me va a tocar está noche hacer unas referencias a lo que se ha dicho aquí en nombre de una manida estrategia, de la estrategia de decir cuando algo les está saliendo mal: ‘que era que también Uribe intentó hacerlo o cuando creen que les va a salir bien, que lo que pasa es que el Centro Democrático critica porque Uribe no lo pudo hacer.

En efecto nosotros buscamos la paz alrededor de treinta ocasiones, hicimos todos los esfuerzos para lograr un acuerdo humanitario que liberara a los secuestrados. No se pudo, porque hubo unas condiciones inamovibles, por ejemplo exigíamos que para liberar unas personas de las Farc que estaban en la cárcel se comprometieran a retirarse de las Farc, a no delinquir, que se pusieran bajo la tutela del Gobierno Francés en Francia, o aquí bajo la supervisión de la Iglesia Católica en un proceso de reinserción. Se hicieron todos los esfuerzos, los hizo el doctor Luis Carlos Restrepo, entonces me voy a referir.

El primer punto de este capítulo, la carta del doctor Luis Carlos Restrepo donde les decía: discutir el punto de vista de el gobierno sobre el conflicto. Luis Carlos pensaba que había que insistir en nuestra tesis y permitir que se discutiera. Yo he seguido sosteniendo la tesis de que la situación nuestra no es la misma situación que se presentó cuando hubo levantamiento de ciudadanos en armas contra las dictaduras del Cono Sur o de Centroamérica; y que por eso, aquí lo que hemos sufrido es un permanente desafío del narcoterrorismo contra la democracia, una democracia no perfecta pero que siempre ha tenido la capacidad de corregir sus errores y de ir en un proceso de mejoramiento continuo. Sigo sosteniendo esa tesis y en todas partes hemos aceptado discutirla ¿Cuántas veces no la hemos debatido en este Senado?

Pero también afirman los voceros del Gobierno que si se negara el conflicto no habría posibilidades de soluciones judiciales. Claro que las hay. Incluso nosotros muchos dijimos, que no obstante que las Farc o era terrorista o cometía acciones terroristas, como en su momento también lo dijo la OEA, era posible dadas unas condiciones entrar a dialogar y buscar unos alivios judiciales.

En una interpelación esta noche dije, o en una réplica, que finalmente lo que hicimos en el Gobierno nuestro que permitió la desmovilización de 35 mil paramilitares y de 18 mil guerrilleros, fue un sometimiento a la justicia atípico, con una acción de autoridad, una oferta de reinserción generosa pero sin impunidad y una política social. O sea que negar el conflicto por las condiciones de la democracia colombiana, no implica negarse a aceptar la controversia sobre esa afirmación y no implica la negativa de soluciones jurídicas.

Segundo, que se habló de cese de hostilidades con reciprocidad del Gobierno. Lo mismo que estamos diciendo ahora.

¿Qué hemos propuesto nosotros? Un sitio del país sin población civil, no en zona de frontera, que no sea estratégico para la economía y que además sea de un tamaño prudente donde se concentre las Farc para cumplir allí con el cese de actividades criminales. ¿Cuál es la reciprocidad del Estado? Allí van a estar seguros, allí nadie va a ir a atacarlos. O sea que es lo mismo que venimos proponiendo ahora.

Tercero, la oferta al ELN. Cuando empezaba nuestro Gobierno y antes, se conoció que había antes unos intentos de diálogo con el paramilitarismo a través de la Iglesia y con el ELN a través del Gobierno de Cuba. El ELN dijo que no aceptaba nuestra condición del cese de actividades criminales con concentración y vigilancia. Esa fue la oferta al ELN. ¿Qué también tendría beneficio de la reciprocidad? El beneficio de que se le respetaría el sitio de concentración desde que no estuviera delinquiendo y no iría a tener ataques de la Fuerza Pública.

Curules a dedo. Que el gobierno lo pensaba, sí, en el límite de la Constitución del 91. ¿Cuál era la idea? Que esas curules pudieran ocuparlas personas no condenadas por delitos atroces. Lo mismo que decimos hoy. Nosotros hoy estamos diciendo que no tienen que ir a la cárcel aquellos guerrilleros, la base guerrillera, el guerrillero raso, salvo que se le compruebe un delito atroz. Pero que esos responsables materiales o intelectuales de los delitos atroces sí deben ir a la cárcel y no deben tener elegibilidad política. O sea que también esa oferta nuestra estaba en el marco de esas restricciones.

La participación en política se entendía en el texto constitucional del 91, que como aquí se ha repetido muchas veces, solamente permitía la elegibilidad para personas condenadas cuando la condena hubiera sido por un delito político. Ahora se agregó la conexidad, con lo cual no hemos estado de acuerdo, menos la conexidad con el narcotráfico, con el secuestro. La Constitución del 91 sin conexidad lo permitía para el delito político o para el homicidio culposo.

Sedición. Por supuesto, es que la sedición es uno de los tres más conocidos delitos políticos, con la rebelión y con la asonada. Pero nunca hablamos de la conexidad de la sedición, por ejemplo, con el narcotráfico, con el secuestro. Inclusive una discusión de nuestro gobierno con la Corte Suprema de Justicia fue porque la Corte Suprema de Justicia negó el delito político al paramilitar raso, la sedición, y afirmó en esa sentencia que era que la guerrilla sí tenía fines políticos altruistas.

Yo recuerdo que en una discusión franca, sin lisonja y sin insulto -como tiene que ser-, le dije a un grupo de magistrados: ‘mire, todo grupo terrorista se excusa en finalidades altruistas y así como la guerrilla puede decir que quiere cambiar el orden económico, el paramilitarismo puede decir que quiere mantenerlo, y como puede ser una finalidad lo del uno, también lo es la del otro’. Pero yo agregaba, yo particularmente en una democracia donde no hay delitos de opinión, creo que no debe existir ese atenuante que es el delito político, pero agregaba: ‘ya que existe utilicemos ese delito político que es la sedición, para aplicarlo a ambos, porque en aquello que sí no se pueden diferenciar, es en la crueldad de sus acciones’.

Esa fue la propuesta de la sedición. Hoy la estamos haciendo, porque decimos: el incurso en el delito político exclusivamente, que no tenga conexidad con, que no esté incurso en el secuestro, en el narcotráfico, etcétera, y que se supone que es el guerrillero raso, que a esa persona no le limiten la elegibilidad política y que no lo lleven a la cárcel.

Siempre dijimos que contaminados todos los grupos de narcotráfico era muy difícil trazar la línea divisoria entre el paramilitar que se proveía de recursos del narcotráfico y el narcotraficante puro, o el narcotraficante con objeto principal el narcotráfico o el narcoguerrillero que utilizaba el narcotráfico para financiarse.

Pero fue clara nuestra Ley, por lo menos para criticarlo a uno y quienes lo acompañaron esos ocho años, deberían estudiarlo de manera completa, fue clara nuestra Ley en decir que esos beneficios de la Ley de Justicia y Paz no eran aplicables a quien tuviera por objeto principal y narcotráfico. ¿Entonces si eran aplicables al paramilitar que se nutría el narcotráfico o el guerrillero que se nutría de narcotráfico? Sí, y qué difícil la línea. ¿Pero cuál es la diferencia con lo de ahora? Que no se les eximía de cárcel, simplemente se les consideraba elegibles para esa Ley que bajo unas condiciones muy estrictas les permitía una sentencia reducida. ¡Esa es la gran diferencia! Y otra, que tampoco se les consideraba habilitados para la elegibilidad política.

El tema de la extradición. Nosotros suspendimos extradiciones, suspendimos el envío y nunca nos hemos opuesto a que bajo ciertas condiciones se suspenda un envío y reactivamos ese envío porque incumplieron con las condiciones de la Ley de Justicia y Paz.

Nosotros no propusimos zonas desmilitarizadas, aceptamos una propuesta de los europeos.

Una vez llegaron, señor presidente, a la oficina de la Presidencia los delegados de Europa a decir que habían logrado un acuerdo con las Farc, que en un sitio de 103 kilómetros en la cordillera vallecaucana habría una zona de encuentro, que allí vivían apenas unas 30 personas y que sería una zona de encuentro solamente para implementar el acuerdo humanitario que permitiera la liberación de los secuestrados que tenía las Farc en ese momento, entre ellos los diputados vallecaucanos.

Nosotros lo aceptamos. ¿Sabe que dijo las Farc? Lo aceptamos por las condiciones, porque había 30 personas que tendrían que estar plenamente protegidas, porque de resto no habría población armada, porque era con el único propósito de implementar la liberación de los secuestrados. ¿Sabe que dijo las Farc después? Yo dije: ‘si, está bien, hagámoslo’. Y las Farc dijo después que no le habían consultado.

Delitos cometidos por los paras en pleno proceso de paz.

Primero. Aquellos que querían cumplir se tenían que concentrar en la zona de Ralito. Y el Gobierno nuestro no toleró ningún delito.

Una noche se denunció el secuestró del senador Gnecco. El Presidente de la República le habló al país, envío un mensaje claro y público. A los minutos estaba liberado.

Otro día un juez de Córdoba le imputó a alias ‘Don Berna’ la responsabilidad por el asesinato de un diputado. Le di la orden al comandante de la Policía que tenía que él entrar personalmente a Ralito. A los tres días estaba ‘Don Berna’ en poder de las autoridades, siguió a la cárcel y terminó extraditado.

Esa versión que ha creado la Revista Semana de que nosotros procedimos con la misma permisividad frente a los paramilitares como ahora se está procediendo frente a la Farc, es fácilmente desvirtuable.

Otra cosa es que nos negáramos a reinsertar a aquellos que estaban cumpliendo. Nosotros, entonces no habríamos podido reinsertar a ‘Karina’ o a ‘Plotter’ o a los demás cabecillas de la Farc que se reinsertaron en ese momento, porque la Farc seguía delinquiendo, pero ellos no. Y ellos se sometían claramente a estas leyes.

Y entonces, permítanme referir a algunos temas de lo que ocurrió con el debate la semana pasada.

Quisiera tener aquí al señor Ministro de la Defensa para decirle respetuosamente que cuando él habla de reducción de homicidios, en muchas partes del país hay reducción de homicidios no por acción de autoridad, sino por control territorial del terrorismo. El terrorismo dice, ‘pues para qué los voy a asesinar si ya se sometieron’.

Decirle al señor Ministro de la Defensa que el aumento de la producción de droga en Colombia no se ha dado, como él lo dijo, porque el Gobierno tuvo un impasse presupuestal y se suspendió la acción contra el narcotráfico unos días. Se ha dado ese aumento de la producción de droga porque el Gobierno lo permitió. Lo permitió en el sur del país por complacencia al Gobierno ecuatoriano, una manera equivocada de entender las relaciones internacionales. Y lo permitió en el Catatumbo para levantar un paro inducido por la Farc.

Esto no son rumores nuestros. Allá primero fue el doctor Angelino Garzón y no pudo hacer un acuerdo. Después, el actual Ministro del Interior en compañía de un ex presidente de la República, llegaron al Catatumbo y el Presidente actual aceptó que el paro se levantaba pero dando toda la vía libre para los cultivos de droga.

Y dice el Señor Ministro de Defensa hoy a las Fuerzas Armadas, ‘es que no pueden cometer errores’. Aja, entonces el asesinato de los soldados del Cauca no es atribuible a la crueldad de los terroristas sino al error de los soldados. ¡Cuidado con eso señor Ministro de Defensa!

Y el señor doctor Humberto De la Calle en este tema. El tema del doctor De la Calle sobre las armas. Hombre, si uno tiene que cambiar en la vida uno acepta. En la vida se necesita dialéctica. Yo le hablo mucho a los estudiantes de cómo la coherencia tiene dos enemigos, tiene un enemigo que es ser tan estricto que no se sea dialéctico o tan dialéctico que se den bandazos.

Pero es que el Gobierno siempre ha aceptado el tema de la dejación de armas, que la historia de Colombia tiene el significado de que la guerrilla mantiene la armas, y lo acaba de decir la guerrilla. Entonces a nosotros se nos pareció importante que el doctor De la Calle aquí dijera que se necesitaba que la guerrilla abandonara, entregara totalmente las armas.

A mí me dejó algo muy preocupado de la intervención del doctor De la Calle en materia el castigo, él habló de castigo, dijo que habría algunas restricciones a la libertad pero no habló de cárcel. Y lo que más me preocupa es que el doctor De la Calle dijo que el grado de restricción a la libertad dependería de cómo estuviera el ánimo de la opinión pública. O sea, que si es un Gobierno que no vive en función de la Constitución y de la Ley sino de las encuestas.

Si el país está contento en ese momento con el acuerdo y la gente dice: ‘bueno ya que se hizo el acuerdo que no paguen cárcel’. El Gobierno va a sentir patente para que no vayan a la cárcel. Yo si hago ese reclamo, yo creo que el tema de la Constitución y la Ley y no el estado de ánimo con que amanezca la opinión pública.

Y veo un gran problema, esta noche el Senador Cabrales, aquí, en una exposición vehemente defendía la empresa privada en manos de gente honesta. Al oír el discurso del doctor De la Calle a uno le da la impresión que ese proceso como él lo está conduciendo en nada afecta a la iniciativa privada que es una función social. Pero otra cosa ha dicho el doctor Sergio Jaramillo, otra cosa se desprende de las comunicaciones del Presidente de la República. ¿Y va a aceptar las Farc esto? ¿Entonces en qué queda la doctrina de las Farc? Ahí hay un riesgo enorme para el país.

El tema de la ética. Sí, la ética como la moral son valores autónomos, cada ciudadano lo adhiere en su interior. El cartabón de valores el ciudadano lo incorpora, muchas veces se traducen en las normas heterónomas, porque la ética y la moral también concurren como fuentes del derecho; pero la ética tiene una particularidad: que el comportamiento del ser humano no haga daño al prójimo. Y yo insisto que como está planteado este proceso hay un comportamiento que hace daño al prójimo, el Gobierno mantiene el diálogo mientras aquí asesinan soldados o hay una tregua electoral mientras siguen ampliando delitos en menos visibles, y las Farc mantiene allá un diálogo sin concentrarse acá, exponiendo los que están en Cuba a los que están aquí a que los que están aquí sean dados de baja. Por eso he creído yo que allí hay unos hechos que están causando una grave falla ética.

El tema de la traición y el engaño. Yo creo que aquí los profesores de liderazgo han estudiado muy bien el tema, y dicen que la traición no le importa el público porque se da en una relación muy personal. Nosotros lo que reclamamos es el engaño a todos aquellos 9 millones de electores de 2010, porque lo que sí es claro es que una gran diferencia entre nuestro proceso, nuestros esfuerzos por la paz y este, es que nuestros esfuerzos por la paz iban de la mano, no de permitir que en nombre del desescalamiento del conflicto no mataran 10 sino 8 ó 4 ó 3, sino que iban de la mano de una política de seguridad que favorecía al país entero.

En esto de las coincidencias, cómo decirlo estimados ciudadanos para tener un lenguaje apropiado. No voy a decir con quién no buscaría coincidencias, voy a decir con quien si las buscaría: con usted doctor Serpa. Cuando usted me ha tenido que confrontar me ha confrontado sin lisonja; usted no me ha recogido mis tesis a medias; usted no ha presentado mis propuestas con mentiras a medias, usted ha sido claro en la amistad y en los desacuerdos; cuando usted me ha tenido que contra argumentar lo ha hecho. Con ese tipo de personas yo si busco coincidencias”.

(Fin)