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La farsa de las “buenas relaciones internacionales”

“La ineptitud de los políticos la pagan los pueblos”. Lucca Capiotto.

 

Muy iniciado el actual gobierno, una parte de los medios de comunicación, exguerrilleros convertidos misteriosamente en investigadores y supuestos académicos de apellidos criollos cambiados por importados, quienes luego se convertirían todos en contratistas del gobierno para la promoción de la “impunipaz”; así como algunos despistados fundamentalistas de la paz que la confunden con el apaciguamiento, convencieron a muchos colombianos que lo mejor de la nueva administración era el manejo de las relaciones internacionales, porque se había eliminado la conflictividad.

 

Recuerdo que me insultaron porque dije que por el contrario, la política exterior era lo peor que había mostrado el gobierno de la unidad burocrática. La verdad, me equivocaba en parte, pero no por estar errado sino porque el denigrante proceso de impunipaz todavía no había mostrado todas sus garras.

 

El gobierno se empeñó desde su inicio y sigue empeñado en decir que las relaciones internacionales de Colombia son, como “nunca antes”, inmejorables, porque ya no peleamos con los vecinos y no estamos en sus “listas negras”. Como si ser borrado de la lista de enemigos dictadores, como el cubano y el venezolano, para que sus socios de las Farc se tomen al país; de histéricos pichones de tirano como el ecuatoriano, para que cancelara su juicio en Sucumbíos; de parejitas corruptas y desfalcadoras como la de Argentina o afectados por sobredosis de mate de coca boliviana, fuese un logro espectacular que envidiaría el resto del planeta.

 

Ahora lastimosamente los hechos demuestran que no estaba tan perdido quien escribe cuando vemos la patética situación del país en el escenario regional, humillado por el dictadorzuelo de la Cuba Continental y por sus camaradas de la onda izquierdosa que nuevamente demostraron que son un virus desastroso.

 

Estaba anunciado el fracaso de quien confundió Política Exterior con Diplomacia, error típico de quien confunde fines y medios, como también le ocurrió con la paz, y como si fuera poco el error, además cree que Diplomacia es no decir ni hacer nada que moleste a los vecinos, así se tenga que pisotear la dignidad y la democracia, declarar como nuevos mejores amigos a dictadores y bandidos, y aguantarse sus humillaciones para que no le dañen el Premio Nobel.

 

El gobierno cosecha lo que sembró por su penosa debilidad y por aliarse con dictadores y enemigos de la democracia y las instituciones. Para no molestar a ninguno de ellos se dedicó a subestimar y hacer parecer como insignificantes sus acciones y cuando la realidad le enrostró que no eran cosas de menor importancia y quiso que los demás le creyeran y lo apoyaran, nada de eso pasó. Por eso lo dejaron tirado en la OEA, que la verdad tampoco hubiese servido de nada.

 

El que se junta con bandidos que no se queje después cuando no encuentre la billetera, pero el resto de colombianos no tiene que pagar el precio de la ineptitud de quien prefiere el camino cobarde del apaciguamiento a la defensa de los principios, con tal de salir de listas negras o evitar la confrontación.