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L.L.L. (II)

Desde la semana pasada, esta columna se titula ‘Libertad para Leopoldo López’. Es una contribución a la democracia en Venezuela y una voz en procura de las libertades públicas e individuales en ese país. También es una manifestación del compromiso hemisférico que nos liga como defensores del pluralismo a la Carta Democrática Interamericana adoptada por la OEA en 2001.

 

Y por último, es un antídoto contra la propagación de la tiranía. Ahora que están proliferando las leyes habilitantes enmascaradas en facultades extraordinarias, la voz de Leopoldo López ha de servir no solo como advertencia sino como punta de lanza para evitar la refundación del Estado por parte del terrorismo y sus complacientes contertulios.

 

Eso significa que estas columnas, y la de la próxima semana, se compartirán con el preso político de Ramo Verde para que sea su propia voz la que nos ayude a entender por qué es tan importante la acción preventiva en defensa de los valores de la democracia occidental.

 

He aquí, pues, la continuación de la carta que su valiente esposa, Lilian Tintori, dio a conocer hace pocos días, justo cuando a él se le impuso la condena de 13 años y 9 días de prisión.

 

“ … Una causa humana que desea que todos los derechos sean para todas las personas, sin exclusiones ni privilegios. Pero sobre todo una causa moral que nos obliga a estar del lado de las víctimas y nunca del lado de los victimarios.

 

Esta sentencia no va dirigida solo en mi contra sino que busca derrumbarnos anímicamente a todos los que luchamos por tener un mejor país. Con el corazón les digo que en estos momentos nadie puede estar más indignado, nadie más tentado a caer en la desmoralización y en la frustración que yo.

 

Pero lejos de ello les confieso que estoy más fuerte y más tranquilo que nunca, y decidido a levantarme una y otra vez hasta lograr, pacífica y democráticamente, el cambio que tanto necesita nuestro país. Por eso el único acto de solidaridad que pido ante mi sentencia es que no se rindan, porque como una vez dijo Gandhi:

 

‘Los caminos de la verdad y el amor siempre han triunfado. A lo largo de la historia ha habido tiranos y asesinos que por un tiempo pueden parecer invencibles, pero al final siempre caen’.

 

Continuará.