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Marilyn Mosby

La fiscal de Baltimore se llama Marilyn Mosby, es negra, lleva solo pocas semanas en el cargo y, lo más importante, es de esas fiscales a las que no les tiembla el pulso para señalar a los criminales. En vez de andar congraciándose con los gobiernos, o dejándose seducir por las pasiones ideológicas, sabe perfectamente que su tarea tiene que ver con que se haga justicia y es en eso que enfoca su gestión. Dicho de otro modo, sus consideraciones sobre lo penal se centran en la víctima, no en el victimario.

 

Sus apreciaciones sociológicas tienen que ver con la disuasión y el control del crimen, no con las excusas clasistas que justifican el uso de la violencia entre quienes alegan que ella es su “último recurso”. Asimismo, su concepto de estabilidad, cohesión social y no repetición de la violencia y el terror se alejan por completo de la negociación, la complacencia o los subrogados penales. Por el contrario, su noción comprehensiva de justicia le lleva a pedir cuentas claras y concretas a los sujetos criminales y a exigir la privación de la libertad, sin contemplación alguna.

 

Para ponerlo en otros términos, Mosby no anda pensando en qué tipo de alternatividad penal puede aplicárseles a los violadores del orden sino, más bien, en cómo romper los ciclos y tendencias reproductoras del conflicto violento. En vez de estimular, Mosby elimina de un solo tajo cualquier atractivo que la violencia y el crimen puedan ejercer entre aquellos que, inconformes con su situación, sopesan si ejecutar acciones por mano propia es rentable; o que asociarse, conformar grupos armados ilegales y atentar contra la población es plausible, admisible y condonable.

 

No en vano ha declarado, cuéstele lo que le cueste, que la muerte del joven Freddy Gray fue un homicidio, con lo cual, ha procedido a acusar, con lujo de detalles, a los seis policías que se habrían desbordado en su paroxismo.

 

En definitiva, ella es una fiscal que lucha contra el crimen porque sabe que así es como puede dar ejemplo y conseguir que los muchachos en las escuelas no se vean estimulados por los criminales, ansiosos por reclutarlos. “¡Nuestro momento es ahora!”, sostiene Marilyn Mosby que, con solo 35 años, es la fiscal más joven de los Estados Unidos. Y un ejemplo para los fiscales del hemisferio.