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Medios y encuestas

El viernes, Santos se quejó públicamente porque, según él, los medios no informan adecuadamente sobre su tarea de gobierno y sostuvo que por ese motivo en la última encuesta la mayoría calificaba mal la gestión en materia de lucha contra el desempleo (por cierto, la cifra es muy positiva y se sitúa en menos del diez por ciento).

 

No es verdad que los medios no sean favorables al Gobierno o que oculten hechos positivos de la gestión gubernamental. De hecho, es al revés: es raro encontrar información desfavorable al Gobierno y algunos medios incluso la ocultan. El grueso, la inmensa mayoría, de los medios es abiertamente prosantista, unos pocos por simpatía ideológica, algunos por temor a las persecuciones y retaliaciones de Palacio (la lista de damnificados es larga e incluye a Ana Mercedes Gómez, Pacho Santos y Hassan Nassar y algunos columnistas de El Tiempo, entre otros), varios porque el grupo económico del que hacen parte no quiere enemistarse con el Ejecutivo, la mayoría por la abundantísima mermelada que dispensa la Casa de Nariño.

 

La vida es más fácil si se cuenta con la multimillonaria publicidad oficial y con el gobierno de amigo. Más aun cuando, como este, tiene la piel frágil como una niñita adolescente y se indigna, ofende y resiente con la crítica más suave y sutil. Por eso hay que aplaudir la valentía del grupo Ardila al nombrar a Claudia Gurisatti al frente de los noticieros de RCN TV. En apenas un mes el giro informativo ha sido positivo y evidente y eso se ha traducido en un aumento rapidísimo de la audiencia que, por cierto, va a obligar a las otras cadenas a ajustarse y ser más objetivas en su información. Juan Roberto Vargas, nuevo director de Caracol TV, podría hacerlo. Es profesional y serio. ¿Se lo permitirán las directivas del canal?

 

El punto es que el Gobierno sigue teniendo una muy fuerte hegemonía comunicacional. El desplome monumental de la favorabilidad de Santos y del Gobierno en las encuestas no se debe entonces a que los medios no informen o a que no lo hagan positivamente. Lo grave para el gobierno es que el derrumbe se produce aún a pesar de tal hegemonía.

 

Y está íntimamente ligado a la conducta de las Farc y el proceso de paz. El asesinato de los militares en el Cauca y la reacción de los terroristas y del Gobierno son las que marcan a los ciudadanos. Y se suman a la sensación de un aumento sustantivo de la corrupción por cuenta del escándalo en la Corte Constitucional, a la percepción de una crisis institucional donde ninguna de las ramas del poder público se salva, y a la impresión generalizada de que la economía está sufriendo una desaceleración rápida que terminará por afectar al ciudadano en general. Todo se traduce en un aumento generalizado del pesimismo que afecta incluso la calificación ciudadana en asuntos que, como el desempleo, hasta ahora venían marchando bien.

 

Santos puede creer que el problema es de comunicación o tomar cartas en el asunto y aprovechar lo que muestran las encuestas que, aunque son solo las fotos del momento, reflejan bastante bien el sentimiento ciudadano. En particular en La Habana. Podría mostrarles a las Farc que su margen de maniobra se reduce sustantivamente, que la ciudadanía no aguanta más asesinatos, que la confianza ciudadana en el proceso es cada vez menor, que la gente se endurece y se inclina más por una salida militar, y sobre todo que no está dispuesta a aceptar que los responsables de crímenes internacionales no paguen cárcel y hagan política sin limitación alguna. El 82% de los ciudadanos se niega a tal posibilidad. Y esos son los puntos más críticos de la negociación.

 

Claro, el riesgo está en que el Gobierno, en lugar de aprovechar la oportunidad, se vuelva aun más blando. Es lo más fácil y es su tendencia natural. Sabemos que casi siempre se queda en palabras. Por ejemplo, el plazo que anunció para las Farc se limitó al discurso. ¡Nunca lo pusieron!

 

Finalmente, ¿alguien duda de que el esfuerzo de Casa de Nariño por acercarse a Uribe se debe a que por fin entendieron que no se puede avanzar en los diálogos sin contar con la mitad de los colombianos?..