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No nos dejemos lavar el cerebro

“Fríamente calculado”, el pasado miércoles, a solo tres días de la marcha del 2 de abril, las noticias oficiales sorprendieron el panorama noticioso con la información sobre el inicio de las conversaciones con el ELN.

 

Enumeraron los posibles logros de esos diálogos, la pasión de Juampa por la paz, la posición de Gabino y demás jefes guerrilleros frente al diálogo, quienes siguen justificando el secuestro, además de sentirse, irónicamente, los dueños del poder. Sin importar las exigencias guerrilleras, al parecer, el santismo les cedió y cedió, pues el momento era vital para el Gobierno: estaban asustados por la posible asistencia de las masas a la marcha, lo cual se sumaría a la triste imagen presidencial que cada día baja más en las encuestas y al ambiente general de amplio rechazo a las políticas oficiales.

 

Volvieron a escoger un país marxista y casi en la ruina, Venezuela como promotor de los nuevos diálogos, al mismo tiempo que le mejoran la deteriorada imagen a Maduro. Todo un enroque de favores entre amigos comunistas.

 

El pequeño pero sustancioso libro: Trasbordo ideológico inadvertido y Diálogo, de Plinio Corréa de Oliveira, editado por el Centro Cultural Cruzada, trata sobre el “lavado” de cerebro que realizan los comunistas y seguidores, aunque cambien de nombre según el país y las épocas. Políticas que este gobierno aplica hoy, con técnicas sofisticadas y costosas. Endulzan los mensajes que le sirven a Santos y los que le puedan generar rechazo, son menguados. Relativizan el accionar guerrillero, a la par que el orden jurídico es minimizado. Los criterios para juzgar las acciones de las Farc y el ELN son: “tolerancia, compasión, clemencia, piedad…” mientras cualquier otro grupo o persona es juzgada con diferente lente.

 

Según Oliveira “La palabra diálogo es manipulada, al igual que otras como: progresistas, socialistas y comunistas y las asocian al pacifismo, la democracia cristiana, la Tercera Fuerza, etc… Cada vocablo constituye un efecto de talismán para debilitar en los no comunistas la resistencia a esa filosofía. Al mismo tiempo que pretende sembrar simpatía y condescendencia hacia el marxismo”. Hasta algunos sectores del catolicismo creyeron o creen en la Teología de la Liberación en casi todo el mundo cristiano y nace una especie de guerra psicológica, camuflada contra la verdadera iglesia Católica que paralelamente predispone los ánimos hacia un apoyo o simpatía hacia los países comunistas. Según Oliveira la nueva táctica comunista para dominar el mundo aplica una acción persuasiva en el subconsciente, sembrando sentimientos de afinidad y miedo con sus propias creencias.

 

Cuando el catolicismo empezó a decrecer y el peligro comunista a crecer, llegó la moda de Contemporizar y aceptar el Pacifismo, al mismo tiempo que negaban la “legitimidad” de la guerra. Hablaban del imperialismo estadounidense, a la par que el imperialismo soviético no era mencionado. Las juventudes se embelesaron con las doctrinas marxistas sin comparar el destino que corrían las naciones subyugadas.

 

Según Luis Fernando Escobar, director del Centro Cultural Cruzada, todos debemos actuar pues “Como si fuéremos un rebaño de mansas ovejas…casi 50 millones de colombianos seremos dominados por una minoría subversiva que durante medio siglo nos ha traumatizado con sus crímenes e injusticias”.