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Por favor renuncie

“Estamos indignados” le escuche decir a usted, Juan Manuel Santos, en su discurso de anoche en el que nos comunicaba que sus amigos de la OEA le habían dado la espalda. Le cuento a usted, Juan Manuel Santos, que ese tono melifluo con que lo dijo realmente nos indignó.

 

Los indignados no somos usted y nosotros, los indignados, enfadados, irritados, cabreados, encolerizados, es decir, emputados, somos nosotros no usted, Juan Manuel Santos ni su Canciller de pacotilla, ni su Ministrico del Interior. Usted, Juan Manuel Santos, no tiene el derecho de decir “estamos”, los que estamos emberracados somos nosotros.

 

Indignados, desde luego, con Maduro y sus compinches, los barbaros militares venezolanos y cubanos, pero también los Castro, las FARC, Iván y Piedad, los presidentes del Foro de Sao Paulo, Samper, Almagro, Obama que no se pronuncia, etc., etc.. Pero también indignados y furiosos con usted y sus mediocres colaboradores, indignados con sus mentiras y engaños, indignados con su desastrosa gestión de gobierno, indignados por la manera como ha enfrentado los graves problemas que usted, Juan Manuel Santos, no ha enfrentado con gallardía.

 

Usted, Juan Manuel Santos, cree que todo se le perdona como a un niño malcriado. Me permito hacerle saber que no le perdonaremos esta grave pilatuna que ha traído dolor y miseria a tantos colombianos como tampoco otras recientes. ¿O pretende que hemos olvidado su desidia en asuntos tan graves que han comprometido el devenir de nuestra patria y que usted, Juan Manuel Santos, cree que ya quedaron en el olvido?

 

Y la historia será juez implacable con usted, Juan Manuel Santos, y sus dos mandatos ilegítimos que no han traído sino desastres que lo posicionan como el peor presidente en la historia de un país gobernado en el pasado por otros de su calaña, que bien merecían ese primer lugar, pero que usted, Juan Manuel Santos, los ha sobrepasado de lejos.

 

Ahora no le sienta bien culpar únicamente a su amigo Maduro de los sufrimientos de los colombianos en Venezuela, ya no solo en la frontera sino hasta en la misma Caracas, porque usted, Juan Manuel Santos, carga con inmensa culpa por acción y por omisión como causante de este desastre. Cada lágrima derramada por las inocentes víctimas de este genocidio, caerá sobre su maltrecha consciencia.

 

Y ahora pretende hacer un llamado de unión a los colombianos para enfrentar lo que usted generó con su actitud sumisa. Usted, Juan Manuel Santos, ha separado como nadie antes a sus compatriotas. Nuestra solidaridad con quienes sufren la persecución y los ataques cometidos por sus amigos de Venezuela y La Habana no es con usted ni con su gobierno que sólo desgracias ha traído a nuestro país.

 

Usted es culpable y los indignados somos nosotros. Su indignación no es la nuestra, la suya de ahora es un asunto personal, es una cuestión de rencillas entre amigos, no es cosa de nosotros, no nos confunda ni nos irrespete.

 

Usted, Juan Manuel Santos, sabe muy bien que sus amigos no son nuestros amigos y que ellos son sus compinches para desgracia de todos.

 

Le pido a usted, Juan Manuel Santos, por su redención política y por la salvación del poco de patria que nos deja, que por favor renuncie.