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Posconflicto conflictivo (I)

A nadie debería caberle duda de que tarde o temprano se va a firmar un Acuerdo Final con las Farc.

 

Después de haber conseguido unos preacuerdos tan rentables como los que se dieron a conocer hace un tiempo, ¿por qué la organización armada renunciaría a semejantes privilegios?

 

Dicho de otro modo, los espinosos problemas que quedan por resolver seguramente serán tramitados apelando a toda la creatividad política que se pueda imaginar.

 

En cuanto a alternatividad penal, por ejemplo, el Presidente sostiene que a las Farc no se les aplicará una justicia de “simulación”, pero el Alto Gobierno le suplica a España que ponga en práctica el artículo 16 del Estatuto de Roma y no descansa en la tarea de buscar pretextos y sentencias como la de la CIDH sobre la masacre del Mozote para respaldar sus leyes de punto final, perdón y olvido.

 

En resumen, Acuerdo Final habrá, no importa cómo, aunque no se sepa cuándo; pero entre más lo retarden, mayores beneficios obtendrán las Farc. Al fin y al cabo, no podría haber un escenario más estresante para el Jefe de Estado que verse a pocos meses de terminar su período sin haber logrado la firma del Secretariado.

 

Ante la perspectiva de pasar a la historia con un acuerdo en el congelador o firmar lo que sea necesario, el pragmatismo presidencial se inclinará por lo segundo, de tal modo que cualquier ocurrencia o pretensión de la insurgencia se verá automáticamente acogida por un mandatario que ha empeñado todo su capital político en superar a sus predecesores en el atractivo campo de la negociación con terroristas.

 

Así que manipulando la ansiedad presidencial y dosificando la presión (estímulos y recompensas ), las Farc no solo habrán logrado los mejores resultados posibles sino que condicionarán, de entrada, la agenda del próximo Presidente, sobre todo si éste resulta elegido con el compromiso explícito de “seguir adelante con la construcción de la paz”.

 

Y ahí es, justamente, donde comienzan los problemas, porque las Farc no son el M-19, ni la URNG, ni Alfaro Vive, ni el ERP, y no van a repetir sus experiencias.

 

Continuará.