Sitio oficial
 

Propuestas sobre verificación y concentración

Desde hace muchos meses, gracias a la generosidad de El Nuevo Siglo, esta columna ha servido como una tribuna desde la que se ha proclamado, reclamado y defendido la conveniencia, para el país, de un cese de fuego y hostilidades de las Farc, con concentración y verificación.

 

La razón de ser de dicha posición tiene raíces en las lecciones de nuestra historia, así como en las garantías de seguridad, que requieren la sociedad colombiana, el proceso de conversaciones, y los miembros de las Farc que se concentren.

 

En la base de ese planteamiento ha estado la consideración relativa a que el cese de fuego bilateral debe ser el punto de llegada de las negociaciones.

 

Asimismo, se fundamenta en la idea de que, si se logra edificar un mecanismo de verificación sólido, capaz y experimentado, el cual requiere acuerdos en materia de concentración, tal realidad conduciría a un cese bilateral de hecho, sin afectar la institucionalidad.

 

Recordar lo anterior es necesario para introducir algunas reflexiones sobre las mismas materias, teniendo en cuenta la coyuntura actual.

 

Con respecto a la verificación, está muy bien que se acuda a la ONU, tal como ya se había planteado antes en este espacio.

 

Esa es una función del Consejo de Seguridad de la Organización, en virtud de su responsabilidad principal de mantener la paz y la seguridad internacionales.

 

Si bien cada misión que cumple tiene características particulares, el conocimiento que ha acumulado es una prenda de garantía.

 

El aprendizaje de las Naciones Unidas sobre el terreno en Chipre, Sudán del Sur, Angola, Rwanda, El Salvador, y en Liberia, servirán para definir las eventuales funciones específicas en Colombia.

 

En varias de esas misiones los encargos tienen relación con el cese de fuego y hostilidades.

 

Tales son los casos de Chipre, Liberia, El Salvador y Angola, para señalar algunos ejemplos.

 

Y el de Guatemala es otra experiencia, en el continente americano, que también debe mirarse con atención, a pesar de las evidentes diferencias que existen con la situación en nuestro país.

 

Para efectos de verificar el acuerdo sobre el cese el fuego definitivo entre el Gobierno de ese país y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, las funciones de verificación, que contempló dicho acuerdo, incluían la desmovilización de los combatientes de la URNG en puntos de concentración definidos, específicamente, con ese fin.

 

En Guatemala, el grupo de observadores militares se desplegó en seis centros de verificación y tuvo el encargo de supervisar ocho puntos de concentración.

 

En fin, las menciones anteriores se hacen con el propósito de señalar que, sin duda alguna, la ONU tiene la capacidad y experiencia necesarias.

 

Ahora bien, ¿sería mejor que estuviera acompañada de otras instituciones?

 

Sí, sería conveniente.

 

Una de ellas podría ser la OEA, toda vez que ha adquirido una gran experiencia en nuestro país, gracias a las tareas que cumple la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en 15 entidades territoriales, a partir del año 2004.

 

Y con respecto a la concentración, lo fundamental, además de los elementos técnicos necesarios, es que las áreas que se definan no estén en cascos urbanos, zonas de frontera, áreas estratégicas, ni en lugares de alta producción agrícola o ganadera.

 

Lo que está sucediendo en la actualidad hace parte de una de las coincidencias de hecho entre el Gobierno y la oposición, que se han presentado a lo largo del proceso.

 

Es una pérdida que se hayan dejado pasar, pero nunca es tarde.