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¡Responda señor Fiscal!

¿Qué nueva cortina se inventará el fiscal para tapar el escándalo que le ha surgido por cuenta de la improvisada y costosa universidad que se inventó y que fracasó estrepitosamente? Esa es la pregunta que hay que hacerse con el doctor Montealegre cada vez que surgen cuestionamientos contra él.

 

Cuando no es un hacker, es una actriz que aborta o una propuesta polémica sobre la paz que genera ruido y causa problemas en la conducción de la negociación con las Farc. Siempre intenta desviar la atención pero de tanto en tanto hay medios de comunicación que le recuerdan al fiscal que aunque no quiera ir al Congreso a dar explicaciones o sepa que ningún órgano lo juzgará por sus acciones y omisiones, la opinión pública no es tonta y habrá siempre allí un ojo vigilante que le recordará que se ha equivocado o que perdió el rumbo y se dejó marear por el poder.

 

Lo cierto es que el fiscal se inventó una universidad que nos costó mucho más de 20 mil millones de pesos y que en dos años no alcanzó sino a tener 39 estudiantes y en cambio una costosa planta de personal de 80 empleados y dudosos rubros en los que literalmente se dilapidó el dinero público.

 

Ahora dice que no. Que la culpa es del rector – que él nombró- o de los medios como Semana que se atreven a contar la verdad sobre este asunto pero que el fiscal tacha de imprecisos o mentirosos. ¡Por Dios! La responsabilidad última de todo lo que pase con ese engendro que llaman universidad es del fiscal. Fue él quien patinó el proyecto que le dio vida en el Congreso, él quien debió calcular si era necesario ese centro educativo y si había forma de sostenerlo en el mediano y largo plazo y él quien designó los principales funcionarios que administraron mal la plata.

 

¡Por eso, responda señor fiscal! De la cara y diga si toda esa plata se perdió por una sucesión de improvisaciones que en momentos de apretón económico nos ha resultado un chiste injustificadamente caro a todos los colombianos. Ahora entiendo por qué el exministro Alfonso Gómez Méndez se negó a firmar el decreto de reestructuración de la Fiscalía que incluía la creación de esta universidad y varios cargos de embajadores del fiscal ante el mundo.