Sitio oficial
 

Sacar lo bueno de una situación desastrosa

Santos y Timochenko se salieron con la suya. Lo sabíamos, esto no tenía reversa. Cuando te echan el ojo estás condenado. Así es la manera de proceder de los truhanes y de los criminales, no se detienen sino cuando ha caído su víctima. Y eso…

 

Podríamos quedarnos en el pasado dedicados a las lamentaciones: que no hicimos lo que nos correspondía, que los voceros del NO resultaron muy tibios, que los militares se dejaron engatusar, que los políticos se dedicaron a cuidar su imagen y a hacer precampaña, que nos dedicamos a las redes y no a las calles, que dejamos que nos robaran las elecciones, que faltó más berraquera, que fuimos crédulos y timoratos, que los líderes de la oposición se mostraron muy dignos y poco batalladores, que esto y lo otro que no lleva a otra parte sino a hundirnos más en el fango en que nos metió este perverso y traidor personaje del que nadie podía creer que llegara a competir con el mismo demonio, en mentira, perseverancia, seducción, egoísmo y astucia, cuando se le nombró presidente de un país que estaba apenas levantando cabeza.

 

O acomodarnos al presente diciéndonos que las cosas no están tan delicadas como en el país vecino: que podemos sobrellevar la situación, que el gobierno no cumple nada, que las FARC no son tan malas como dicen, que la vida es corta y para qué desperdiciarla en marchas y plantones, que las vacaciones están cerca y la navidad también, que las cosas no son tan graves y que de pronto el acuerdo resulta bueno por mas malo que nos lo quieran mostrar los de la ultraderecha uribista.

 

O mirar un futuro radiante ya que nada nos cuesta soñar: que el país se llenará de paz, que la prosperidad vendrá, que démosle una oportunidad a los bandidos que se van a portar bien, que Santos es un buen tipo y lo que hace es por el bien de la humanidad entera o sino cómo entender que le otorguen tantos premios acá y allá, que vendrán tiempos mejores, que el comunismo ¿comunismo? ya no existe, que si sobrevivimos a Pablo Escobar podemos sobrevivir al terrorismo internacional, que a la coca terminarán legalizándola y nos irá mejor que con el petróleo y que esto y lo otro, para qué preocuparse que todo se arreglará.

 

O tratar de ver lo bueno de una situación tan desastrosa, empresa nada fácil, pero ensayemos:

 

Si fuésemos cristianos en el circo romano con un león hambriento que con seguridad nos va a devorar, lo bueno de tan dramática situación sería morir como mártires y encontrar abiertas las puertas del cielo…

 

Esto de los mártires como que está fuera de lugar y por ahí no es la cosa. Sigamos:

 

Qué tal que toda esta calamidad que nos cayó encima sea para bien porque nos ha ayudado a madurar políticamente. Estaremos mejor preparados para… ¿para qué diablos si no tendremos democracia?

 

De nuevo no funciona esto con el cuento de la madurez. Un nuevo intento:

 

Ha surgido un partido político de oposición con líderes de altísima calidad y con unas bases sólidas.

 

Aquí parece que estoy pisando suelo firme, veamos:

 

1. Álvaro Uribe ha fortalecido su vínculo con los ciudadanos y se ha ganado un respeto inmenso que deja por el suelo los ataques de sus enemigos.

 

Este factor juega un papel fundamental porque para la oposición contar con el liderazgo de un personaje de la talla de Álvaro Uribe es algo de inmenso valor.

 

2. Fernando Londoño llama La Generación del 14 a un grupo de jóvenes congresistas que están haciendo un importante papel y se han venido estructurando para asumir grandes retos.

 

Eso está muy bien y ha sido el contrapeso a un desastroso gobierno con su remedo de democracia con visos de dictadura.

 

3. Salió a la luz pública el montaje del hacker con el que enlodaron la campaña de Óscar Iván Zuluaga. Esa es la punta del iceberg de toda una maquinación con la que robaron la elección presidencial.

 

Este hecho es trascendental porque presenta a Juan Manuel Santos como un presidente ilegitimo y a Óscar Iván Zuluaga como el que debería ocupar la presidencia.

 

Estos tres factores, unidos a otros internos, como la derrota del SÍ en el plebiscito, y externos, como el triunfo de Trump en USA, podrían llegar a ser los apoyos con los cuales mover el pesado bloque de podredumbre en el que se asienta el actual gobierno. Para ello se necesita una actitud decidida de parte de los líderes del Centro Democrático y que sepan dimensionar su deber histórico con el país y el que tienen con quienes los llevamos a esas altas posiciones.

 

Para ello se requiere valentía y berraquera de cada uno de ellos, que la tienen, pero muy guardada.