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Salgámonos de la olla

La noticia de que Antioquia será más competitiva, con la construcción de las “autopistas de las prosperidad” frase atribuida al papá del clientelismo en Colombia es, como todo lo que origina esta administración cachaca, un canto a la bandera que tarde que temprano se desvanecerá en el tiempo puesto que esos pajaritos se quedarán como el Túnel de la Línea, en contratos declarados caducos por falta de recursos del ejecutivo para cumplir con sus obligaciones. Es que se desviaron para la mermelada corruptora y aquí no hay quien los investigue porque tienen a los organismos de control fiscal en el bolsillo.

 

En muchas ocasiones me he preguntado si la practicidad de un gobernante debe ser superior a sus principios éticos. Con la observación de los acontecimientos y las actuaciones de muchos de ellos, pierdo la esperanza de que sean excepciones que podrán confirmar la regla. En vez de eso concluyo que los gobernantes que se comporten como hombres de principios fuertes e innegociables son la mosca en el caldo de la podredumbre que caracteriza a la cosa pública.

 

Aceptar que unas obras que se paralizaron durante 4 años por el afán de borrar la gestión del antecesor del actual presidente; promoviéndolas ahora como dádivas del gobierno central hacia un departamento que, desde siempre, ha sido castigado por el centralismo corrupto e interesado en mantener al país en ese estado de subdesarrollo para facilitar así, el enriquecimiento de los lobistas capitalinos; es a todas luces, una entrega de la dignidad que supuestamente ha distinguido al pueblo antioqueño.

 

Desde hace rato requerimos un gobernante que haga respetar a nuestra región y no se plegue a esos halagos o se deje engañar por estas artimañas, en las cuales son expertos estos lagartos, que pretenden ganar indulgencias con padrenuestros ajenos. Esas obras las iba a desarrollar ISA desde hace más de 6 años, y estos, que ahora quieren darse lustre, son los únicos responsables de su parálisis. Que no vengan a hora a pregonar que son sus artífices y sus gestores o, se den bombo con frases tontarronas y políticas, como que con estas obras se mejorará la competitividad de una sola región.

 

Mirar estas obras como destinadas a beneficiar un solo departamento, solo cabe en mentes pequeñas de vuelo pero muy proclives a buscar beneficios personales. Esas obras y muchas otras que le han negado a Antioquia, de las cuales algunas las hemos realizado nosotros, no solo nos han beneficiado como región, es que la comunicación con el resto del mundo es una necesidad de los países en general y no se puede argüir que si una vía pasa por un determinado territorio, este será el único que se aprovechará de esto.

 

Antioquia está en la mejor esquina de América y esta ubicación no ha podido lograr la atención de esos burócratas centralistas que tienen un universo constreñido por los cerros de la Sabana. Ellos nunca han visto el verdadero tamaño de Colombia y lo que no suceda en su cuadra no sucede. La miopía es tal que eligen a mandatarios payasos y los alaban por su sentido del humor, corruptos y los premian, ineptos y los dejan y serán capaces de darle continuidad a una ideología que retrasó su progreso en muchos años. Si ese tipo de personas que eligen mal son las que deciden que obras hacer en Colombia. Estamos en la olla pero nos tenemos que sacar de allí.