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Termocandelaria: una cortina de humo

Hace pocos días, y en respuesta a la escandalosa situación del sector eléctrico, que detonó un aumento de tarifas para compensar las pérdidas patrimoniales de los generadores térmicos que utilizan combustibles líquidos, el Gobierno anunció la intervención de Termocandelaria. El anuncio realizado por la Superintendencia de Servicios Públicos en tono fuerte, apuntaba a dar una sanción ejemplar a un generador que había incumplido sus compromisos de ofrecer energía en firme.

Cuando se hace un examen más detallado de lo que contiene la decisión, salen a relucir asuntos que permiten creer que dicha intervención se trata de una cortina de humo para desviar la atención y la presión popular frente a las malas decisiones del Gobierno.

¿Cuáles son las perlas de la supuesta acción drástica? La cascada empieza por quitarle a Termocandelaria la oferta en firme de energía, mientras dure la intervención. Esto implica, según datos a noviembre 30, que los usuarios pagaremos a esta generadora 822 pesos por kilovatio frente al precio de escasez de 470 pesos por Kilovatio. Sencillamente, al no existir la oferta en firme de energía, no se paga a precio de escasez, sino a precio de bolsa, y luego de la intervención pagaremos 1,75 veces más a esta generadora que antes de la acción estatal.

La situación que acarrea esa diferenciación de pagos a Termocandelaria es injusta. Las demás térmicas que utilizan combustibles líquidos, y que sí cumplieron con su oferta en firme de energía, seguirán perdiendo dinero por cuenta de cubrir la diferencia entre sus costos de generación y el precio de escasez, mientras que la planta intervenida no pierde.

Otro elemento detrás de la intervención radica en que a Termocandelaria, conforme a la Resolución 20151300051845 de la Superservicios, le congelan las deudas con los demás generadores y con el resto de acreedores, creándoles a estos un no despreciable costo financiero. En pocas palabras, los acreedores deberán esperar por seis meses para que les paguen sus deudas.

Otra vergüenza imperdonable consiste en que no se le exige a Termocandelaria la devolución de los recursos que recibieron de cargo por confiabilidad, a pesar de haber incumplido sus obligaciones. Sin ir muy lejos, se les mantiene como ingreso el cargo por confiabilidad, en calidad de ingreso corriente, hasta noviembre de este año, sin haber respondido con su oferta en firme. El ‘regalito’ puede llegar a superar los 25 millones de dólares.

Duele que en adición a los descaros mencionados, cuando le devuelvan Termocandelaria a los dueños, se reanude la recepción del cargo por confiabilidad, a pesar de haber incumplido sus obligaciones. Además, la empresa seguirá recibiendo el anticipo de recursos como gestora de la planta de regasificación, que también pagamos los usuarios eléctricos.

La tan anunciada intervención de Termocandelaria parece más un premio que una sanción. A pesar de haber incumplido sus obligaciones, los dueños de la empresa salen victoriosos, recibiendo la térmica dentro de seis meses en las mismas condiciones en las que la entregaron a la Superservicios. La señal es nefasta. Quienes incumplen la ley son beneficiados, mientras que los que cumplen asumen las pérdidas. No puede ser que esto ocurra en nuestras narices y que los culpables en la Superservicios, el Ministerio de Minas y la Comisión de Regulación de Energía y Gas, sigan campantes en sus cargos.