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Todos mis respetos

“En la Casa de Nariño y en la corte palaciega dirán que exagero -escribe la muy conocida periodista Salud Hernández- que soy uno de los millones de “enemigos de la paz -continua esta valiente mujer- deseosos de desacreditar el proceso santista”- dice la admirable e implacable Salud Hernández en este fragmento que tomé de su más reciente artículo dedicado a controvertir un “confidencial” de la revista Semana.

 

(http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/blancas-palomas-salud-hernandez-columnista-el-tiempo/16571518)

 

A la valiente periodista española le importa una higa lo que puedan pensar los que ocupan la Casa de Nariño y su corte -“Ella cantaba verdades a los cuatro vientos sin importarle una higa las consecuencias”, encontré por ahí y viene al caso porque en cuanto a decir la verdad, para una periodista como Salud, es cosa que está por encima de las prebendas o las retaliaciones con las que este gobierno ha premiado a quienes lo halagan o castigado a quienes lo critican.

 

¿A Salud, que la tachen de “enemiga de la paz”, como lo han hecho con millones de colombianos, qué le puede importar? Y que digan que desacredita al más desacreditado gobierno de la historia de Colombia es algo totalmente inocuo para ella, pero son cosas que no deja de mencionar, porque en ese tenor están las cosas.

 

Mi admiración por Salud se crece al leer cada uno de sus artículos y de sus trinos. Todos mis respetos para usted, Salud Hernández, por representar al buen periodismo que cada vez escasea más y más.

 

Y también, vale la pena aprovechar este espacio para manifestarlo, todos mis respetos a las mujeres que, como Salud, están llevando las riendas de una resistencia que no para de crecer. Con sus escritos nos brindan una luz de esperanza, la que se prende cuando, ante tanta mediocridad y pusilanimidad, se levantan voces que denuncian los actos atroces de los verdaderos enemigos de la paz, que son quienes han llenado de sangre y sufrimiento nuestra patria y las acciones de un gobierno que, cuando las hay, buscan congraciarse con los verdugos de los colombianos en lugar de defenderlos.

 

Salud Hernández sabe muy bien con quienes se mete y es consciente de que no son ningunas mansas palomas sino aves de rapiña que cada día se hacen más y más fuertes, y peligrosas. Los conoce y no se amilana cuando de denunciarlas se trata.

 

A algunas de estas mujeres tengo el gusto de contarlas entre mis amigas de Facebook. No las conozco personalmente pero cada día me siento más cercano a ellas al leer sus comentarios, al seguir lo que comparten, al comprobar que lo que critican con dureza está en su justa medida así acudan, cada vez con mayor frecuencia, a palabras de grueso calibre. A punta de este ejercicio diario se han venido convirtiendo en periodistas aficionadas que proponen nuevas formas de trasmitir las noticias. Por ello, cada vez son más rigurosas en el ejercicio cotidiano de seguir y comunicar lo que ocurre hora tras hora, día tras día en un país que se desmorona ante nuestros ojos.

 

Lo que está ocurriendo en Colombia ha llevado a muchas mujeres a manifestar su indignación públicamente, para lo cual han acudido a las redes sociales, y no es para menos. En contraste con la arraigada y muy equivocada opinión de que es mejor no estar enterados de los asuntos políticos para no amargarse la vida, que “esas son cosas de hombres”, estas mujeres admirables consideran un deber seguir el curso de los acontecimientos, compartirlos con otros y dar sus opiniones. Si no fuera porque contamos con ellas ya daríamos todo por perdido.