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“Un Estado derrochón”

Colombia es país único, que gracias al espíritu emprendedor, laborioso y al valor humano de sus gentes ha logrado sobrevivir como sociedad a más de cuatro décadas de constantes acciones violentas de un narco-terrorismo comunista. Una minoría que muda de plumaje y careta, pero que siempre ha predicado como su único objetivo, la toma del poder para cambiar nuestro sistema democrático y las libertades sociales que lo caracterizan.

 

Mi compromiso con todos los Colombianos desde el congreso de la Republica, no es otro que el de luchar por el deber ser, el interés general, la legalidad y por los derechos libertades y garantías sociales, la cohesión social, la transparencia, la independencia institucional y la seguridad física y jurídica para todos. Trabajar por todo lo que representa un sano ejercicio del sistema democrático.

 

El espíritu empresarial necesita del Estado austero y eficiente para poder prosperar y generar empleo a partir de la inversión. El Estado a su vez necesita del crecimiento de la actividad privada, pues ningún Estado puede con la carga que el socialismo históricamente le querido trasladar.

 

Un Estado derrochón que no da ejemplo de ahorro, austeridad, transparencia y juicio, nunca tendrá recursos suficientes para garantizar el alto costo de la verdad y la justicia. Un Estado derrochón camufla el incentivo y hasta obliga al proceder corrupto cuando de la supervivencia económica se trata.

 

El Centro Democrático ha venido manifestando su preocupación por el derroche de los recursos públicos que ha caracterizado al gobierno del Presidente Juan Manuel Santos. Un gobierno que ha aumentado los gastos de funcionamiento dos veces por encima de la inflación, que ha tenido una enorme expansión burocrática, que da mal ejemplo en las casas presidenciales, en las comitivas y con esa cantidad de consejerías en la Presidencia de la República, innecesarias; es un gobierno irresponsable y derrochón. Y las cifras así lo confirman:

 

1.    La tasa de crecimiento del gasto supera la tasa de crecimiento de los ingresos. Las cifras muestran que el recaudo entre 2010 y 2014 aumentó más de 40% y aun así existe un faltante presupuestal de 1,5% del PIB para la vigencia 2015.

 

2.    Aumento de la burocracia. Sólo en la Rama Ejecutiva (Presupuesto 2010-2015) presenta un aumento del 33.3% en el número de cargos (18,273). En cuanto al costo se pasó de 2,6 billones a 5 billones de pesos, presentando un aumento del 93%. Sin hablar de 10,000 cargos nuevos en la rama judicial.

 

3.    Mientras la Rama Ejecutiva aumenta sus costos de nómina en más del 80% el resto de sectores aumentaron alrededor del 40% dicho rubro.

 

4.    El mismo Gobierno corrobora su poca austeridad. Ante la llamada de atención a las cifras, en solo días, anunció apretarse en gasto de funcionamiento y deuda. Es decir, se tenían gastos de más, irrelevantes para el funcionamiento del Estado, como los millonarios contratos de asesores, abogados de moda y la mal llamada “mermelada”.

 

5.    Se ha presentado un aumento desmedido en gastos de publicidad y eventos. Así lo informó la Contraloría en un reporte que señala que entre enero de 2012 y enero de 2014 el Estado gastó 2.3 billones de pesos en medios y festines.

 

6.    Colombia promueve ser sede de la Cumbre Iberoamericana en el 2016 a expensas del faltante presupuestal de 12.5 billones.

 

7.    Ha habido un gasto creciente poco efectivo. Entre 2010 y 2014 el presupuesto de inversión aumentó 75%, mientras el GINI se mantuvo estático 2012 y 2013. Sin embargo no se ven las obras, ni las ejecuciones de millones de proyectos pagos pero que han quedado en el papel.

 

8.    Las tasas de crecimiento económico e incremento presupuestal son dispares. La tasa de crecimiento del presupuesto sin deuda entre 2012-2014 fue del 11%, lo cual no guarda la misma proporción que la senda de crecimiento de la economía fundamentado éste, en la llegada de capitales especulativos y en el  gasto Estatal desmedido, un (4.3% promedio), cifra que no representa el lánguido crecimiento productivo nacional.

 

9.    Este año el presupuesto sin deuda crece 4.2% vs. el crecimiento del PIB de 4.7%. Sin embargo faltan 12.5 billones. Tenemos que afrontar con seriedad un grave problema fiscal y el gobierno parece no entenderlo.

 

10. El Departamento para la Prosperidad Social-DPS encabeza lista de contratación en publicidad y eventos: $159.000 Millones, lo que es igual al presupuesto de inversión en RED UNIDOS en 2015.

 

11. El marco fiscal plasma el desmonte del 4 x mil y el impuesto al patrimonio, la realidad refleja no solo el mantenimiento de ambos impuestos, sino la necesidad de fuentes tributarias alternativas. Pero no se habla de cómo se van ajustar el cinturón. A donde está la austeridad de este gobierno derrochón?

 

12. Las inversiones no han sido productivas económicamente. La inversión tiene un valor de $49,2 billones. De estos $28,3 billones, de acuerdo con la clasificación económica, se catalogan como gastos que no corresponden a inversiones económicamente productivas (es decir, el 57,2% del total de inversión).

 

Ahora bien, sumado a esto surge otra preocupación, resultado del presupuesto para el mal llamado “posconflicto” que tanto se anuncia de manera irresponsable y descarada como el nuevo sabor de la “mermelada” con la cual se consigue el favor político. La Comisión de Paz del Senado, en sus cálculos habla de un presupuesto que va de $78,3 a $93,1 billones en 10 años, monto que será prácticamente imposible de financiar, más aún si tenemos en cuenta nuevamente los 12,5 billones de pesos de déficit fiscal para el presupuesto de 2015.

 

Y mientras, el gobierno reitera que los colombianos debemos estar dispuestos a pagar la Paz, ¿cuáles son las exigencias a las FARC?, ¿qué de sus recursos? ¿Tenemos alguna garantía de que este grupo integrado con el Narcotráfico internacional que se vale del terrorismo para obrar a lo largo de toda la nación, se toma en serio el denominado proceso de paz? ¿Hay alguna manifestación demostrativa de la intención de Paz de quienes cometen diariamente todo tipo de delitos de lesa humanidad, mientras el Estado con su presupuesto solo se ha preocupa de hacerle propaganda discursiva y publicitaria al “posconflicto”?

 

El Centro Democrático seguirá en su labor de control político, insistiendo en que antes que pensar en el posconflicto, lo que este gobierno tiene que hacer es un recorte del gasto público inmenso, empezando por aquello que no significa mucha cuantía, pero que da ejemplo. “Somos opositores al engaño y la mentira mediática al pueblo Colombiano, no criminales”.