Sitio oficial
 

Una tutela ejemplarizante

Que una magistrada del Tribunal Superior de Bogotá, mediante la aceptación de una tutela que presentó la defensa del señor Luis Alfonso Hoyos, haya ordenado al Director Nacional del CTI Julián Quintana, rectificar públicamente las afirmaciones que hizo contra aquel, en el sentido de afirmar su culpabilidad como autor intelectual de las chuzadas que hizo el hacker Andrés Sepúlveda, es un acto sin precedentes que reivindica el derecho universal a la presunción de inocencia e intenta cortar de raíz la costumbre de algunos funcionarios de la Fiscalía de afirmar ante la opinión pública que ciertos de sus investigados son culpables de los delitos que se les imputan o, peor aun, están en proceso de imputar, sin que hayan sido vencidos en juicio.

 

Observen la gravedad de las aseveraciones del señor Quintero, hechas el 25 de mayo el presente: “Tenemos armado el rompecabezas, el actor y autor directo y material. También tenemos a las personas que vendieron la información de inteligencia, por lo que ahora vamos por el autor intelectual de los hechos, que es el doctor Luis Alfonso Hoyos, y en ese sentido haremos la imputación” (www.semana.com).

 

Lo que busca esta práctica ilegal es desacreditar a las personas a las que intentan judicializar, provocando una condena mediática, así como desmoralizarlas y aislarlas socialmente para poder disponer de su futuro impunemente. De manera que no sólo es una violación al debido proceso, sino también a la honra, al buen nombre y a la dignidad de sus víctimas (pues son tales en cuanto les vulneran sus derechos).

 

Pero el asunto no se queda ahí: el señor Hoyos es un miembro prominente del Centro Democrático, partido que le ha hecho la oposición al gobierno de Santos, y la acusación de las chuzadas fue hecha en plena campaña electoral, lo que implicó un severo golpe para el candidato de ese partido, señor Oscar Iván Zuluaga, que llegó a minarle las posibilidades de triunfo y de paso lo afectó judicialmente a él y a su hijo, porque están siendo sometidos a sendas investigaciones sobre su presunta participación en el episodio del “hacker”. Ahora que las posibilidades electorales de ese partido parecen crecer, el señor Hoyos debe enfrentar los cargos de la Fiscalía en condiciones de clara inferioridad por la actitud del ente acusador.

 

Y no es que ese Organismo no tenga el derecho de investigar comportamientos que pueda presumir fuera de la ley del señor Hoyos. Es más, es su obligación constitucional. Pero la magistrada da el sentido correcto a lo que puede hacer la Fiscalía, cuando a la orden de rectificación que debe hacer el señor Quintero, agrega que el funcionario “se limite la información al estado en el que se encuentra la actuación adelantada respecto de Luis Alfonso Hoyos, sin realizar juicios de autoría o responsabilidad” (Ibid).

 

De lo que se trata es de que no use el inmenso poder que tiene la Fiscalía para someter y satanizar a los ciudadanos que investiga. La presunción de inocencia, como parte del debido proceso, no es un derecho cualquiera porque garantiza ni más ni menos que la imparcial aplicación de la justicia, asegurando el principio de igualdad ante la ley. Es un derecho fundamental que tiene como objetivo evitar el abuso de poder por parte del Estado. Cuando estas presunciones y principios se pretermiten se está cruzando una línea roja del Estado de Derecho y se transita peligrosamente hacia la dictadura, porque no olvidemos que Hoyos, como ya se señaló, es un connotado opositor.

 

Produce desazón la actitud del señor Quintero que ha dicho que hará la rectificación (que debió realizarse ayer sábado) pero que ya interpuso una apelación ante la Corte Suprema de Justicia, que de resultarle favorable dejará sin fundamento la corrección que haga. No está bien que un funcionario de su importancia trate de desmontar la sanción que claramente es el resultado de una violación grave a un derecho fundamental, como con toda probabilidad él lo sabe en su fuero íntimo. Pero así se manejan los derechos en este país en los últimos tiempos…Esperemos que la Corte por lo sano, de manera definitiva este tipo de maniobras.