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Verdad sobre la NO venta de ISAGEN por Uribe

El gobierno Santos pretende justificar su decisión inaceptable de vender ISAGEN utilizando malintencionadamente la postura del gobierno Uribe en la materia. Dada la desinformación deliberada del gobierno, me permito una vez más explicar las decisiones que en su momento tomamos, cuando me desempeñaba como Ministro de Hacienda.

 

A partir del segundo semestre de 2008, la economía mundial se vio sumida en la peor crisis desde la Gran Depresión de 1930. Los sistemas financieros de los países desarrollados colapsaron, desatándose una recesión económica mundial. El mayor riesgo para la economía colombiana en ese momento era no tener financiamiento adecuado y enfrentar un problema de liquidez.

 

Ante este panorama, nuestra prioridad desde el Ministerio de Hacienda fue asegurar el financiamiento de la banca multilateral para asegurarle a los mercados que Colombia sí tenía la capacidad para enfrentar con éxito la grave crisis. Pero esas garantías sólo podían darse si el país estaba preparado para vender activos para compensar el cierre de los mercados de capitales y la pérdida de ingresos de la nación, que sumaban $10 billones de la época (1.5% del PIB 2009).

 

Fue en ese contexto—no en el economía de maravillas de la que Santos y su gobierno viven hablando—que el Consejo de Ministros aprobó la propuesta de considerar la venta del 57% de participación de la Nación en ISAGEN, con dos condiciones: primero, que la venta sólo se haría si era estrictamente indispensable para sortear una crisis de financiamiento; segundo, que dado el valor estratégico de ISAGEN para el país, el mecanismo sería una subasta entre empresas públicas colombianas.

 

Que quede muy claro: para nosotros, la venta de ISAGEN fue un recurso de última instancia de cara a la peor crisis financiera del mundo en más de 80 años, y jamás se trató de un proyecto de privatización. En caso de haberse vendido, ISAGEN habría permanecido en manos del sector público.

 

Las demás medidas que en su momento tomamos para manejar la crisis económica fueron tan exitosas que la nuestra fue una de las pocas economías del mundo con crecimiento positivo (1.6%) en 2009, y fuimos el primer país emergente en lograr acceder al mercado internacional de bonos privados en el segundo semestre de 2009. Es decir, logramos maniobrar para que Colombia en ningún momento enfrentara una crisis de financiamiento.

 

En consecuencia, tal y como lo anunció el Ministerio de Hacienda mediante comunicado público del 14 de mayo de 2010, y previa consulta con todos los candidatos presidenciales de la época, tomamos la decisión de que ISAGEN no se vendería. El gobierno siguiente tendría que tomar cualquier decisión de venta, pero nosotros ya no la juzgábamos necesaria.

 

He aquí las grandes diferencias entre nuestro proceder y el del gobierno Santos.

 

Primero: en el gobierno Uribe siempre actuamos con la verdad. Le dijimos al país que estábamos en un momento difícil que podría requerir sacrificios, que por fortuna logramos evitar. En cambio, el gobierno Santos no ha sido claro en cuanto a las razones para la venta de ISAGEN. El déficit del gobierno central proyectado para 2016 es 3.5% y no puede ser mayor porque la regla fiscal establece límites para su financiamiento. Como los desembolsos de las obras de 4G son graduales en el tiempo, los $6.4 billones de la venta de ISAGEN que ingresarán a la FDN se utilizarán para financiar la caja del gobierno a través de la compra de TES. Es claro que ISAGEN se vende por razones de financiamiento para tapar el hueco fiscal.

 

Segundo: para el gobierno Uribe, ISAGEN fue siempre un activo estratégico de enorme valor para todos los colombianos. Pero eso incluso cuando se pensó en la necesidad de vender la participación del gobierno, se condicionó a que el comprador fuera un inversionista público nacional (como EPM o la EEB). Pero para el gobierno Santos, ISAGEN tiene menos valor que la inversión que se haría en vías con los recursos de su venta, lo cual resulta inconcebible de cara al cambio climático y en vista de la escasez de energía.

 

Además de la argumentación engañosa y los oídos sordos al clamor nacional, la venta de ISAGEN por parte del gobierno Santos nos deja como legado el detrimento patrimonial de una venta poco transparente, sin verdadera subasta y con un único comprador. Al gobierno le pudo más su prepotencia y tozudez que los intereses superiores del país.